muchocine opiniones de cinedesde 2005

Queda claro que no soy objetivo con Guillermo del Toro, pero aún así, creo que estoy en disposición de decir que El laberinto del fauno es su mejor obra hasta el momento.

★★★★☆ Muy Buena

El laberinto del fauno

Con algunos cineastas ocurre… no con muchos la verdad, pero de vez en cuando estrena peli el típico director que sabes que no te defraudará. No me refiero a aquellos que han hecho las grandes obras maestras del siglo veinte –los mismos que más tarde se arrastraran en proyectos lamentables, porque Hollywood es así- y que te defraudan una y otra vez, quizá porque el grado de exigencia es demasiado elevado. Más bien hablo de esa casta de artesanos de clase media que normalmente mantienen un nivel de calidad constante en todas sus películas; en mi opinión, Guillermo del Toro pertenece a esa escuela de amantes del cine que siempre cumplen, que son capaces de lidiar con una superproducción hollywodiense y salir airosos, y al mismo tiempo hacer hueco para realizaciones más personales.

Con ganas de pasar un buen rato y la confianza de que no me defraudaría, acudí el día del estreno a ver El laberinto del fauno, uno de esos proyectos de cariz más personal que surgen entre vampiros negros y chicos demonio. Filmado en la lengua madre del mejicano y con euros y pesos en vez de dólares, Guillermo regresaba al pseudo-universo planteado ya en El espinazo del diablo, que ronda la Guerra civil española -ya sea antes, durante o después- y que tanto me había agradado en su anterior edición. Todo apuntaba a una buena sesión de palomitas… lo que no podía esperar era encontrarme con una de las mejores películas de género fantástico que he visto en mucho tiempo.

El laberinto del fauno es, ante todo, una historia. Una historia de amor y muerte, de ternura y de violencia, que mezcla fantasía y realidad como si de un Martini con vodka se tratase (no agitado) La combinación de un mundo de ensueño con la cruda realidad es magnifica, a lo largo del film intercalamos el viaje fantástico de Ofelia (la niña protagonista) con la ruda lucha de los maquis contra el régimen fascista recién implantado en España. Ambos argumentos se entrelazan y gozan de una energía asombrosa, queriendo en cada caso, como espectador, que la acción no termine para cambiar de tercio.

En el lado de lo terrenal un magnifico Jordi López representa al típico arquetipo del militar fascista y franquista. Recio y estricto, carente de ningún tipo de escrúpulo cuando la ocasión lo requiere y severo incluso con sus seres queridos; un autentico bastardo que se llena la panza de cordero mientras decide otorgar una sola cartilla de racionamiento a cada familia a su cargo. El tópico funciona a la perfección, porque todo cuento requiere de un ‘malo’, y el Capitán Vidal es un perfecto hijo de puta. Muchas de las secuencias hiperviolentas que protagoniza otorgan una gran intensidad al relato, intensidad que no sé hasta que punto hubiera sido posible si el rollo hubiera hablado en inglés.

Uno de los puntos fuertes de la cinta es la parte emocional, las inquietudes afloran durante todo el metraje: sientes la impotencia de los masacrados maquis, eres consciente del sufrimiento de algunos personajes, te dejas llevar por el mundo mágico que recorre la niña y llegas a clamar venganza en más de una ocasión. Momentos como el protagonizado por el guerrillero tartamudo son simplemente excelentes y hacen triunfar al filme allí donde naufragó El espinazo del diablo, aquella era una historia de terror que no daba miedo, en esta ocasión nos topamos con una fábula que sí emociona. Mucha culpa de ello la tienen los actores, de entre los cuales me gustaría destacar sobremanera al médico (Alex Angulo) y a la sirvienta (Maribel Verdú) –a pesar de que en esta ocasión no se le vean las tetas- que bordan sus papeles, siendo el Doctor, protagonista de uno de los momentos más emocionantes del largo.

La factura técnica de la película es realmente impecable, al nivel de cualquier producción yanqui. Los efectos especiales son de lo mejor que he visto, mezclando tecnología digital con un componente artesanal de disfraces, maquillajes y atrezzo. El fauno –al que da vida Doug Jones, quién interpretara a Abe Sapiens en Hellboy- está especialmente logrado y algunas criaturas, como la que tiene los ojos en las palmas de las manos, son asombrosas. Un ejemplo de saber hacer. Por otro lado, la música, compuesta por Javier Navarrete, también cobra protagonismo a medida que avanza la cinta, apoderándose prácticamente de ella hacia el final.

Definitivamente, y teniendo en cuenta que disfruté un subproducto tal como Blade II gracias a la mano del gordo de barbas (sobre todo escuchando sus comentarios en off) queda claro que no soy objetivo con Guillermo del Toro, pero aún así, creo que estoy en disposición de decir que El laberinto del fauno es su mejor obra hasta el momento, y que probablemente no sea la última.

Para terminar únicamente os pido que recordéis la moraleja de este cuento: y es que obedecer, así, sin más… no tiene por que ser lo correcto, al menos no siempre…
publicado por Mario el 23 octubre, 2006

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