Lloré como si se me hubiera muerto el novio, pero la historia no tiene ni ton ni son y plantea una serie de incoherencias que la convierten en una gran tontería

★★☆☆☆ Mediocre

La casa del lago

Acabo de regresar de ver la anunciada película La Casa del Lago (2006) que marcaba el reencuentro de una de las parejas cinematográficas más populares: Sandra Bullock y Keanu Reeves y esta redactora no puede más que opinar lo siguiente: ¡PLOP! (al estilo Condorito, ¡exijo una explicación!)

En el post pasado, un comentario dejado por otra de nuestras redactoras, Oli, indicaba que la película era hiperromántica y efectivamente, tengo que estar de acuerdo. Incluso debo confesar que lloré como si se me hubiera muerto el novio o hubieran atropellado a mi mascota favorita… Peroooo… La historia no tiene ni ton ni son y plantea una serie de incoherencias que basicamente la convierten en una gran tontería. Eso sí, una gran tontería súper romántica.

A mí me compró con la referencia de amor imposible que hace a el libro Persuasión de mi autora favorita de ahora y siempre, Jane Austen (autora de la fabulosa Orgullo y Prejuicio que fuera adaptada para la pantalla grande el año pasado).

Kate (Bullock), una solitaria doctora y Alex (Reeves), un romántico arquitecto, son perfectos el uno para el otro. Ambos aman la casa del lago y son dueños de la misma perra (Jack). Pero, el gran pero de esta historia es que Alex vive en el 2004 y Kate en el 2006 en el periodo que se están conociendo vía correspondencia a través del buzón “”mágico”” de la casa del lago. Ya a partir del planteamiento sin mayor explicación podemos notar lo rocosa* que puede ser la historia. Por eso, sí la van a ver, vayan con el ánimo de ver una fantasía y no traten de entender esta trama ilógica.

Su amor que inicia en el 2004 va a tener que superar la prueba del tiempo y esperar hasta el 2008 para concretarse. ¿Por qué no en el 2006 que es cuando Kate se enamora de Alex? Pues por puro capricho del guionista… Véanla y se darán cuenta de porque lo digo… De hecho es más dramático y romántico que el protagonista haya esperado por ella cuatro años. Bueno, eso a mí me hizo moquear como loca. Es que efectivamente, es un efecto bien Austen, que parece estar teniendo mucho éxito en la actualidad.

Me llamó la atención el director, el argentino Alejandro Agresti, quien parece haber pasado a las filas de Hollywood con gran respaldo. Para mayores referencias, él fue el director de Una noche con Sabrina Love.

Otra cosa que me ha dejado: OHHH, es el hecho de que Sandra Bullock y Keanu Reeves no han envejecido nada desde que hicieron Speed en el 2004, más de una década atrás. ¿Pacto con el diablo? Otro punto a favor de la película es la hermosa fotografía y las bellezas arquitectónicas que nos muestra de la ciudad de Chicago.

Una gran actriz en un papel secundario de la historia es Shohreh Aghdashloo a quien ya viéramos actuar notablemente en La casa de la arena y la niebla. El casting de La casa del lago iba muy bien hasta que eligieron al pésimo actor, Ebon Moss-Bachrach, como el hermano soñador de Alex. También poco explotada resulta la historia de amor-odio de ambos hermanos con su padre, pero bueno, tal vez se trate de un problema de edición, en el que han recortado más escenas de las que debieron para cumplir un metraje definido. Esta es una especulación mía ya que queda en misterio los años de desaparición de Alex, previos al 2004. Dato: La película está basada en otra película coreana Il Mare o Siworae. Me gustaría ver esta versión original, por allí resulta un poco más coherente.
publicado por Verolindapechocha el 11 julio, 2006

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