La más lograda de Isao Takahata además de una cumbre para el género

★★★★☆ Muy Buena

La tumba de las luciérnagas

Posee sus mismas señas de identidad además de la firma del estudio Ghibli, sin embargo no hablamos de Hayao Miyazaki sino de Isao Takahata. Con carreras similares y ocasionalmente compartidas (Marco, Heidi) el segundo se ha mostrado más experimental y por tanto más irregular. La Tumba de las luciérnagas es su película más lograda además de una cumbre para el género. Tanto es así que un prestigioso crítico americano señaló que se trata de una obra maestra de visión obligada para todo el mundo, pero sobre todo para aquellos, que todavía hoy, se atreven a negarle el pan a la animación.

Los niños son niños y necesitan de sus madres. Marco recorrió medio mundo, de Italia a Los Andes, para encontrarse con la suya. Seita, nuestro protagonista, no tiene esa oportunidad: es posible que a sus padres se los haya llevado la II Guerra Mundial. Su prioridad debe ser proteger a su hermana, madurar rápidamente, y perder su infancia para que ella pueda preservar la suya. Ese es su sacrificio, aceptar las responsabilidades y que su hermana pueda seguir soñando sin enterarse que a su alrededor caen bombas y muere gente por todos lados. Lo único bueno es que por más que se empeñe Seita en envejecer siempre le quedará algo del niño que lleva dentro, ese que construye una tumba a base de luciérnagas convencido de que es el mejor búnker posible contra la barbarie humana.
publicado por Ibán Manzano el 30 junio, 2006

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