Hitchcock resurgio de sus cenizas y convirtió Extraños en un tren en una de sus obras más personales

★★★★★ Excelente

Extraños en un tren

Un joven y guapo tenista de éxito, Guy Haines, es abordado por un admirador, Bruno Anthony, en el trascurso de un viaje en tren. Éste conoce al detalle la vida privada de Guy y le propone cometer un crimen perfecto: un intercambio de asesinatos que lograría despistar por completo a la policía pues los dos tendrían una coartada en el momento mismo de los asesinatos por el cual Bruno eliminaría a la insufrible esposa del tenista, que se niega a concederle el divorcio y le impide casarse con la mujer que realmente quiere y Guy, a cambio, haría lo mismo con el posesivo padre de Bruno. A pesar de la negativa del primero, que piensa que todo se trata de una simple broma, Bruno lleva a cabo su maquiavélico plan y asesina sin piedad a la esposa de Guy. Así, sin apenas darse cuenta el joven tenista se verá envuelto en un crímen sin resolver que lo convertirá en el principal sospechoso para la policía.

Después de los fracasos de sus dos películas anteriores, Hitchcock se encontraba en un delicado momento de su carrera en el que no encontraba ninguna historia que fuera de su agrado. Un buen día llegó a sus manos una novela de Patricia Highsmith que parecía estar escrita para él: una historia de intercambio de asesinato que abordaba dos de sus temas favoritos: el estudio de la parte maligna del ciudadano modelo y la figura del falso culpable. Así las cosas Hitchcock resurgio de sus cenizas y convirtió Extraños en un tren en una de sus obras más personales. Un tenso, elaborado y estremecedor thriller a través del cual logró penetrar en el lado oscuro del ser humano para descubrirnos una dramática escisión en su interior, un doble demoníaco que siempre viaja con nosotros y que creemos controlado y por lo tanto voluntariamente olvidado pero que fortuitamente puede hacerse patente, introduciendo el caos y la oscuridad en un mundo aparentemente ordenado y luminoso. El personaje de Farley Granger desearía en verdad librarse de su esposa, pero su “”alter ego”” tenebroso es quien le resuelve la papeleta. Se puede decir que Guy y Bruno interpretan un mismo personaje dividido en dos.

La película cuenta además con varios momentos famosos y memorables, como la primera secuencia de los zapatos, el asesinato reflejado en las gafas de la víctima, la angustiosa escena del encendedor en la alcantarilla… pero quizá la más espectacular y emocionante sea la del tiovivo asesino, que revela la estrema habilidad técnica de Hitchcock. Leí en un libro que el actor que interpreta al señor que se mete debajo del tiovivo con la intención de pararlo arrisegó realmente su vida. En palabras de Hitchcock: “”Si aquel hombre hubiera levantado un poco la cabeza… nunca me lo hubiera perdonado””.


publicado por el 20 mayo, 2006

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