Película del montón que hará las delicias de los amantes del género

★★☆☆☆ Mediocre

Hostel

De la mano de Quentin Tarantino, Eli Roth nos presenta una nueva versión de los clásicos del cine de terror, en el que un grupo de jóvenes acaba en un pequeño pueblecito en el que nada es lo que parece y del que no les será fácil escapar. Normalmente el escenario utilizado para ambientar estas películas suele ser la América profunda, pero en este caso y para darle un toque más exótico han decidido trasladarlo a Europa, concretamente a Eslovaquia.

El origen de la película viene porque a Roth le comentaron que existe la posibilidad de matar a alguien por 10.000 dolares. Esto es posible (o eso dicen) en Tailandia, acto seguido Roth se quedó petrificado y pensó que sería un argumento perfecto para su próxima película. Tras estos comentarios ya os podéis imaginar el argumento: un grupo de chicos (dos americanos y un islandés) recorren Europa en busca de sexo y estando en Ámsterdam les recomiendan ir a un pequeño pueblecito eslovaco en el que las bellas mujeres se vuelven locas por los extranjeros, especialmente por los americanos. Como era previsible, nuestros protagonistas van en su búsqueda, y también de un modo previsible, encontrarán mucho más que placer sexual.

He de decir y agradecer que la película no es tan fuerte como la venden. Tiene sus dosis de casquería, pero no es lo que más abunda ni lo más desagradable, ya que lo que realmente da miedo es que se puedan producir hechos en la realidad como los que nos cuentan, y que hasta cierto punto sería fácil que sucediesen.

Eli Roth no nos cuenta nada nuevo, ni innova dentro de un género bastante agotado, pero hace una revisión de clásicos como La matanza de Texas incluyendo algunos ingredientes del cine asiático. A este respecto hay que comentar el cameo que realiza el director Takashi Miike (uno de los máximos exponentes del género) interpretando a un sádico cliente de las cacerías de lujo. En el plano actoral no hay nada que destacar, salvo la belleza y descubrimiento de la actriz checa Barbara Nedeljakova, ya que el retrato de los personajes no pasa del tópico.

Hay que decir que Roth combina en determinados momentos el terror con la comedia, dando un par de toques de humor negro que se agradecen. Un buen aporte, que supo explotar perfectamente Chicho Ibáñez-Serrador, es la figura de los niños como ente y personificación del mal, siendo ellos los protagonistas de un par de grandes momentos de la película.

Hay dos partes muy diferenciadas: la primera dedicada a mostrar el viaje y comportamiento de los protagonistas y ya una segunda en la que la felicidad se torna en horror. Jay Hernandez es el único que cuenta con un papel un poco más dinámico y profundo, ya que nos narra un hecho que tuvo cuando era pequeño y que más tarde intentará redimir, mostrando así un acto de valor que muchos otros hubiesen declinado. Pero pese a esto no deja de ser un mero personaje más, bastante plano.

Tarantino y su equipo han sabido vender la moto, ya que mucha gente tiene la idea de que es otra película del genial director, y cuando ven el título que acredita la dirección al creador de Cavin Fever pues se llevan un chasco. Otro punto a su favor ha sido la manera de publicitarla como la obra más bestia que se ha rodado jamás, lo cual va a arrastrar a numerosos adolescentes y no tan jóvenes, a ver lo que esperan sea el mayor festín sangriento de la historia del cine.

En definitiva, una película del montón que hará las delicias de los amantes del género y que sorprenderá a las nuevas generaciones. Por último decir que no le hacen muy buena publicidad a Eslovaquia, y como curiosidad comentar que hay muchos americanos que están preguntando si realmente existe este país de la Europa del este. Si es que al final como en España en ningún sitio.
publicado por Alvaro Oliva el 9 abril, 2006

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