muchocine opiniones de cinedesde 2005

A veces la frágil línea que nos une entre el sueño y la realidad se rompe

★★★★☆ Muy Buena

En la cuerda floja

A veces la frágil línea que nos une entre el sueño y la realidad se rompe. El sueño que perseguimos, la mujer que amamos, la casa que anhelamos algún día tener, la música que nos devorará cuando estemos triste, todo se hace añicos en lo que un segundo es contable. Y así fue la historia de Johnny Cash, el cantante revolucionario, que comenzó como cualquiera que anhela conseguir algo grande, por lo básico, por lo ínfimo, por lo bajo. Trabajó en el campo, y también llegó a servir a las fuerzas aéreas, hasta que su voz revelase un nuevo icono de la música country y el rock’n’roll.

James Mangold nos trae su historia al cine, la historia de Johnny Cash. A un cine muy bello, romántico, comparable a Brokeback Moutain, en ciertos aspectos. Hay parajes y bellas canciones que nos recordarán a aquella otra gran película. La imagen es buena y la música, como ya digo, espléndida. Al principio el ritmo es acelerado, y nos hace un flashback a su infancia, en donde encontraremos lo que después serán sus rasgos más significativos. Su familia, allí donde todos comenzamos.

Johnny tenía un hermano, algo más mayor que él, y según decía su progenitor mucho más diestro en las artes del trabajo, en conseguir un dinero para alimentar a una familia humilde y pobre, como las de antes y las de ahora y las de siempre. El chico era introvertido, por esa causa, quizá como todos siempre hacemos cuando dejamos que el corazón actúe por nosotros, sacará a flote toda la rebeldía que nunca había explotado. Su hermano muere, y ya sólo nos quedara el pobre e incapacitado Johnny. Y crecerá con el azote de un padre que lo trató mal, de una familia que parecía no quererlo. De una soledad que siempre acompaña al hombre allá a donde va. Pero todo cambia, todo cambia cuando graba un primer disco. Él desde siempre amo la música.

Y como todo amante de un don o algo que anhela tener sabe, cuando uno lleva tan intrínsecamente algo, y lo ama, y lo aprecia allá más por encima de cualquier otro saber o circunstancia, y aun más luego se adiestra en esa arte, acaba siendo un artista. Y ese es el resumen de la historia de Johnny Cash. Irremediablemente tendería por llevar hasta los límites más insospechados su música, y con ella, su mayor sueño e ilusión. Y allí conocería también el amor, el amor que quizá nunca tuvo a su mujer “oficial”. Se enamoró perdidamente de June Carter.

Y la música lo acompañaría hasta la muerte, al igual que el amor. Un artista, como no, y lo reflejo en lo que es, un artista que vivió y murió en aquello que amaba y por lo que de verdad creía y seguía vivo. Aquella chispa que a todos a veces se nos agota y a un poeta, a un músico, a un artista de verdad nunca le desaparece, porque en los momentos más insospechados realza su vista y nos encuentra. La música, su música, y el amor, aquella chica que le costó lo suyo conseguir, pero bien sabemos los que hemos amado que de las riendas del amor es muy difícil escapar. Y aún más del azote que este luego nos pega.

Pero no todo es bonito, y dulce, y romántico, y bueno. No. Siempre hay algo malo. Algo oscuro. Una mala etapa, un mal día, un poco de mala suerte. Y Johnny Cash lo experimentó con la droga, aquel demonio que se ensalzó con su alma a culpa de su poca fiable popularidad, engreída y engañosa cúspide a la que llegó gracias a su buena voz y a su buena música, pero a la que luego le siguieron unas graves consecuencias. Acabó muy mal, verdaderamente mal, como cualquier persona que pasa por esto. En la cuerda floja. Pero como ya decía, aquello que de verdad amamos y nos da fuerzas es lo que siempre nos sacará de ese malvado ensimismamiento que nos lleva hacia el dolor. En su caso, el amor eterno a una mujer, y el amor a la música. A esas cuerdas de una guitarra que la acompañarían hasta el día en que conciliara ese sueño del que jamás despertamos. A una voz paternal que le susurraría hasta los más recónditos instantes una malvada frase, unas malignas palabras de las que sería preso toda su vida. El amor a una familia que en realidad nunca pudo tener como hubiera querido, a un hermano que murió, a una madre que dio luz a unas de las músicas más revolucionarias de nuestro pasado siglo, a una muerte de un alma solitaria e introvertida que acabaría rebosando de rebeldía. El rebelde de Jhonny Cash, el solitario de Johnny Cash, el siempre atormentado y poeta y músico Johnny Cash.
publicado por Darthz el 13 febrero, 2006

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