Bajo las Estrellas es una más que meritoria primera película, cuyo máximo exponente, aparte del prodigioso trabajo de Alberto San Juan, es su gran realismo.

★★★☆☆ Buena

Bajo las estrellas

Que una película genere muchas expectativas antes de su estreno y no sea una gran súper producción es una buena noticia para el conjunto del cine. Sin embargo, no son pocas las ocasiones que esas expectativas pueden volverse en contra, ya que puede no estar a la altura de lo que el público (y los terribles y pendencieros pérfidos de Albión llamados críticos) se había imaginado. Este puede ser el caso de Bajo las Estrellas, que tras arrasar en el Festival de Málaga se ha convertido en uno de los títulos más esperados del cine español.

Las expectativas creadas en torno a Bajo las Estrellas son muy grandes, tanto por su apabullante triunfo en Málaga como por el precedente que sentó el año pasado Daniel Sánchez-Arévalo. El film, que adapta la novela de Fernando Aramburu El Trompetista del Utopía, narra la vuelta a casa de un crápula, Benito Lacunza (Alberto San Juan), que en su regreso se encontrará con muchas sorpresas, y no todas agradables. Apadrinado por Fernando Trueba, Félix Viscarret realiza una ópera prima que aborda una historia compleja, delicada y espinosa. Rodada como una comedia dramática, una de las mayores virtudes de la cinta es la solidez de su guión, que posee unos personajes muy bien construidos y absolutamente creíbles a los que cualquiera puede identificar. Desde que arranca la trama, el espectador se sumerge de lleno en ella, experimentando las mismas vivencias de los personajes, riendo y sufriendo con ellos. En la película hay una clara ambivalencia entre el drama y la comedia, batalla en la que no hay vencedor, lo cual se convierte en un lastre a medida que pasan los minutos. Hay algunos momentos en que la intensidad de la historia decae, y en honor a la verdad, la estética de western contemporáneo que acompaña a la primera mitad de la película perjudica más que beneficia; por dicha ambientación (la música llega a tornarse estridente al poco rato) hay planos que recuerdan al absurdo y al surrealismo puro. Exceptuando estos detalles, la labor de Viscarret es absolutamente impecable. Lo más destacable de Bajo las Estrellas es la interpretación de Alberto San Juan, que hace suyo por completo a ese crápula tierno y encantador de Benito Lacunza.

Bajo las Estrellas es una más que meritoria primera película, cuyo máximo exponente, aparte del prodigioso trabajo de Alberto San Juan, es su gran realismo.
Lo mejor: Su cercanía con el espectador y Alberto San Juan.
Lo peor: Algunas secuencias algo forzadas.
publicado por Francisco Bellón el 15 junio, 2007

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