Tercera parte muy digna, pero que podría haber dado más de sí si los guionistas hubiesen puesto más empeño en la calidad y si Bruckheimer hubiera puesto menos en el dinero.

★★★☆☆ Buena

Piratas del Caribe: En el Fin del Mundo

Los Piratas del Caribe saquearon las taquillas con «La Maldición de la Perla Negra» recaudando hasta 654 millones de Dólares. Una verdadera burrada, más burrada todavía si tenemos en cuenta que es una película de Piratas, ya que este género había naufragado (y de qué manera) en los últimos años.

Con «El Cofre del Hombre Muerto» las hicieron saltar (a las taquillas) por los aires, llegando a la increíble cifra de 1.066 millones de Dólares, es decir, recaudando un 63% más que su predecesora. Una verdadera salvajada para una segunda parte que adolecía de defectos importantes, pero que se le perdonaban teniendo en cuenta que era una mera película de tránsito para la verdadera secuela, que llevaría por nombre «En el Fin del Mundo».

Así, con «En el Fin del Mundo», desembarcaron nuevamente los Piratas Caribeños para aplastar a Spidy, el trepamuros y su tercera parte.

Desde luego hicieron el amago de aplastarlo, ya que lo desbancaron del primer puesto de la taquilla (algo bastante más que lógico teniendo en cuenta que Spiderman 3 llevaba dos semanas barriendo la taquilla), pero no consiguieron lo primordial, no consiguieron las cifras de Spiderman, ni siquiera de su predecesora.

Ahora, y tras un mes en las carteleras de todo el mundo, los Piratas suman a su tesoro 840 millones de dólares, nada que ver con la tercera parte de Spiderman, que lleva en su tela de araña 875 millones. Aunque se podría argumentar que Spiderman lleva 2 semanas más en taquilla y por eso le saca a los Piratillas 35 millones, es bastante complicado (que no imposible) que los Piratas ganen en recaudación al hombre de la malla roja.

Tras esta exposición de la taquilla, nos podemos preguntar, ¿a qué se debe el «fracaso» de esta tercera parte en la taquilla»?

Vayamos por partes…

La película arranca de una forma inmejorable, como la banda sonora. Nadie podrá negar que la escena de los ahorcados no es un verdadero goce, sobre todo cuando los condenados empiezan a cantar.

Tras esta escena que hace que nos empecemos a hacer ilusiones sobre el discurrir de la película, Verbinsky y su buen que hacer nos regalan una muy buena escena de acción, la de la negociación con el pirata asiático (Chow Yun Fat) que acaba en una pelea por todo lo alto.

Entonces la película sigue su curso… vemos al Holandés Herrante en acción (increíble todos esos barcos hechos pedazos)… hacemos la increíble travesía hacia el fin del mundo… y… DESASTRE. Aparece Jack Sparrow.

Aparece Jack Sparrow con una especie de conmoción cerebral mezclada con la peor de las esquizofrenias. Entonces, recordamos el final de la segunda película, Jack Sparrow engullido por el terrible Kraken. Aunque en ese momento te decías «No han podido matar al prota de la saga», con la escena de los «Jack Multiples», solo puedes decirte a ti mismo… Pues si que lo mataron.
Mataron a Jack Sparrow y ahora en vez de Jack solo hay un loco de la vida que mata por cacahuetes y que solo tiene de Jack Sparrow la pinta. Una pena. Y es que la escena, además de que no pega ni con cola en la saga pirata (¿que demonios pintan los cangrejos?), es demasiado larga, y aunque tiene «puntos», no deja de ser una estupidez, un desvarío de los culpables de que la película sea lo que es: Los Guionistas, de los cuáles ya hablarmos más adelante.


Desde ese momento la cinta empieza a hacer aguas muy lentamente.


Aunque, ciertamente, hay momentos que te hacen recobrar la esperanza. Momentos como en el que vuelcan la Perla Negra.

Los que parecía que tendrían algo que decir en esta segunda parte, no hacen nada, se pasean por la pantalla y traicionan a los protagonistas con una facilidad solo comprable con la que los protagonistas se traicionan entre ellos.





Volvemos al Holandés, presenciando la muerte del Comodoro (es indignante la forma en cómo se lo quitan de en medio habiendo sido él el culpable de que Lord Beckett tuviera el corazón de Jones), volvemos a ver al padre de Will (otro que ha perdido el juicio), vemos a Will vendiendo a sus amigos por recuperar a su padre (algo que no encuadra para nada en un personaje que siempre ha sido un verdadero bobo), vemos todo lo que nos quedaba por ver…


Entonces la película toca fondo, y, milagrosamente, empieza a resurgir. Asistimos a la reunión de la Hermandad de los Piratas y vemos el (prescindible) cameo de Keith Richards como el padre de Jack. Empieza la recta final de la película, el desenlace. Una recta final, que, aunque no es magnífica, es superior al lamentable espectáculo que habíamos presenciado.

Vemos a Davy Jones como un hombre (sin duda petición de Bill Nighy, que está magnífico), se nos revela le identidad de Tía Dalma (que ya os vaticiné), y llegamos a la batalla final tras el emotivo discurso de Elisabeth.

Dos barcos, uno contra uno, en medio de un remolino dispuesto a arrastrar hasta las profundidades a cualquiera. Sin ninguna duda esta escena es muy grata, ya que tiene grandes momentos (la boda) que nos hacen recuperar la fe en la película.

Entonces llegamos al final, bueno, pero no sobresaliente. Todo acaba, la historia queda cerrada. Tanto Will como Elisabeth quedan fuera de las posibles siguientes partes y es un cierre bastante correcto a esta trilogía, aunque innecesario, como las dos secuelas.
Empecemos a decir nombres y a tirar a gente por la borda.

Gore Verbinsky, director de la película, hace un trabajo escepcional teniendo en cuenta las condiciones a las que estuvo sometido el rodaje. Gore sigue apostando por la planificación, y eso es algo que se agradece, ya que en manos de cualquier otro director la película habría naufragado estrepitosamente.

Ted Elliott & Terry Rossio, guionistas. Estos son los primeros a los que habría que tirar por la borda, a ser posible por el lado que pille más cerca de un grupo de tiburones asesinos. Sin ninguna duda los grandes culpables de que la película no haya llegado a más. Cabe destacar que estos dos señores, aunque tenían planificada (supuestamente) toda la historia de estas dos entregas, no tenían el guión 100% escrito, así que ellos mandaban los guiones y Gore los rodaba sin saber hacia donde se dirigía la historia.

Además Ted y Terry no escribieron escenas que a la postre son muy importantes. Por ejemplo, no consideraron necesario que se nos mostrara la escena de la boda de Will y Elisabeth, escena clave para dar sentido a estas dos secuelas ya que nos explicaban el porqué de la aparición de Beckett. Tampoco juzgaron necesario presentar a Tia Dalma en la segunda película, sino presentarla directamente en la tercera, metida con calzador. Francamente, me sorprende mucho, que estos dos sean los guionistas de la primera parte.

Jerry Bruckheimer, productor. Otro de los culpables, ya que, su interés por el dinero, fue el que hizo que la secuela (que se habría contado mejor y más facilmente en una película) se dividiera en dos (innecesarias) partes.

Johnny Depp, Jack Sparrow. El hombre hace lo que puede, y conforme avanza la película, el viejo Jack empieza a resurgir quitándonos el mal sabor de boca del nuevo Jack.

Keira Knightley, Elisabeth. La verdad es que no entiendo las duras (y a mi parecer injustas) críticas que le hacen a la pobre muchacha. Es cierto que hasta antes de «Orgullo & Prejuicio» la muchacha no nos había demostrado que sabía actuar, pero, a mi parecer, desde su nominación al Oscar, esta chica ha demostrado que es una buena actriz. De hecho, en su actuación en «El Cofre del Hombre Muerto», Keira aprobechaba el interesantísimo cambio de personalidad de Elisabeth para regalarnos una muy buena interpretación y uno de los tres mejores personajes de esa película (los otros dos era Jack y Davy Jones).

Orlando Bloom, Will. Aunque gracias a Dios, en la segunda parte casi no abría la boca y tenía menos momentos en pantalla que en la primera parte, en esta tercera, cobra demasiado protagonismo. No me explico todavía como hay seres sobre la tierra que lo consideran un actor.
Geoffrey Rush, Capitán Barbossa. Sin ninguna duda el mejor personaje de esta entrega. Rush nos vuelve a regalar un gran papel con más matices del que nos ofreciera para la segunda parte.
Bill Nighy, Davy Jones. Sin ninguna duda uno de los mejores actores que componen el elenco.
Naomi Harris, Tia Dalma. No es que sea ningún papelón pero tampoco deseas fervorosamente que la atropelle un camión (cosa que si pasa con Will/Bloom).

Nada más queda por destacar a excepción de la magnífica banda sonora y los sorprendentes efectos especiales que adolecen en los momentos de Jack con Jack, Jack, Jack, Jack…

Por lo general una tercera parte muy digna, pero que podría haber dado más de sí si los guionistas hubiesen puesto más empeño en la calidad y si Bruckheimer hubiera puesto menos en el dinero.
publicado por Alex Largo el 23 junio, 2007

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.