A mi, la verdad, me ha provocado una agradable sorpresa saber que todavía esta saga tiene algo que ofrecernos.

★★★★☆ Muy Buena

Harry Potter y la orden del Fénix

Poco se podía esperar de esta franquicia cuyo único (y descarado) objetivo era exprimir al máximo la fiebre por el adolescente mago.

Bastante poco nos dio la primera parte, infantil como pocas y, a mi parecer, bastante sosa.

La segunda, aunque más oscura, no nos regaló una gran película.

Y la tercera… Digamos que la tercera fue un «punto de inflexión» para la saga. De repente apareció un hombre (el por todos conocido Alfonso Cuarón) que se tomó muchas libertades con respecto a la trama y metió (en ocasiones con calzador) unas cuantas escenas que, aunque buenas, desentonaban un poco.

Todas las películas del joven mago tiene cosas buenas y malas, pero la tercera tenía cosas muy buenas (Alfonso Cuarón nos demostró (y nos lo volvió a demostrar con la magnífica «Hijos de los Hombres») que era un director como la copa de un pino y nos regalo una magnífica escena, la del viaje al pasado) y cosas tremendamente malas (el diseño de producción dejó muchísimo que desear, al igual que el guión).

La cuarta, aunque se tomó libertades con respecto al argumento original del libro, fue una película agradable y entretenida, solo, única y exclusivamente eso. Entretenida.

Por eso se podía esperar más bien poco de esta quinta entrega de Harry Potter.

Imaginaos mi sorpresa cuando hoy, en un pase de prensa en Madrid, la película me ofreció más (de hecho muchísmo más) de lo que esperaba.

Tan solo la aparición del logo de la Warner ya deja claro que la película va a ser mucho más oscura que las otras. El logo, como el título, aparece en una niebla blanquecina, y al fondo, lo que parece ser la profecía.

La película arranca con Harry en el parque y la discusión con Dudley. Esta escena sirve más para recordarnos el final de la cuarta que para otra cosa. Y después empieza la película. Desde el ataque de los dementores la película toma un ritmo frenético sin pausa.

Aunque se han omitido gran cantidad de detalles (y algunos francamente importantes, como el hecho de que Petunia recordase a los Dementores) la película nos ofrece las mejores escenas del libro con total coherencia (algo que faltaba de una forma alarmante en la tercera y en la cuarta).

La llegada a Grimauld Place es curiosa, y en tan solo 6 minutos escasos se nos condensa todo lo que ocurre antes de la llegada a Hogwarts sin que echemos en falta gran cosa.

Una vez llegamos a Hogwarts se nos presenta rápidamente y de un modo muy conciso a Dolores Umbridge, con una personalidad un pelín exagerada con respecto a la del libro.

El ejército de Dumbledore gana importancia con respecto al libro y es muy fiel a la idea del libro, incluso, el cambio de «traidor» con respecto del libro es totalmente congruente con un par de nuevos pequeños detalles.

Todo sigue su curso normal hasta que llegamos al final. A la batalla del ministerio. Desde la llegada a la sala de profecías hasta el final David Yates nos demuestra que, aunque con poca experiencia, sabe mucho de esto. De hecho, toda la escena que transcurre en el Ministerio es francamente superior a cualquier escena de la saga. Espectacular, oscura y emotiva.

Desde el ataque de los mortífagos en la sala de profecías, la batalla en la sala del velo y la batalla de Dumbledore y Voldemort. Francamente unos minutos que hacen que la entrada ya merezca la pena.

La escena final de Dumbledore y Harry es muy cortita y las explicaciones brillan por su ausencia, aunque, probablemente, los que no hayan leído las novelas no las echaran en falta.


Sin ninguna duda el «culpable» de que esta entrega sea lo que sea es David Yates. El hombre afronta el reto de adaptar el libro más largo y con más detalles con entusiasmo y ganas (algo que le faltaba a mi parecer a Mike Newell), pero sobretodo con talento. No quiero ni llegar a pensar el estropicio que se podría haber llevado a cabo si otro director hubiera estado al frente de esta película.

Yates nos regala una muy buen labor tras las cámaras haciendo que algunos momentos resulten de lo más emotivos a pesar de que la película tiene un ritmo endiablado (demasiado para algunos). Destacar la sorprendente labor que lleva a cabo en el final de la cinta, sobretodo con la batalla de Voldemort y Dumbledore. Una escena que, aunque en el libro funciona muy bien, era muy difícil que funcionara de la misma manera en la película. Cogiendo algunos elementos del libro (la serpiente, la burbuja de agua…), David, nos regala una escena entretenida y con personalidad, una personalidad palpable a lo largo de todo el metraje.

El Guión en esta ocasión corría a cargo de Michael Goldenberg, que tan solo había escrito 3 guiones antes que este, aunque no es magnífico, es correcto. Goldenberg, al contrario que Steve Kloves, sintetiza los diálogos, no la trama. Lo que quiero decir, es que Kloves era más dado a borrar escenas. Goldenberg no, ya que casi todas las escenas del libro están en la película, pero, a cambio, se ha comido gran cantidad de detalles, por ejemplo, y quizá el fallo más imperdonable es que en ningún momento se nos revela el nombre de la persona que pronunció la profecía ni el del que la escuchó (si, se que puede sonar raro pero sí).

Otro mundo totalmente diferente son los actores. Por regla general, decir que los personajes, con respecto al libro, tienen muy pocos cambios y están muy bien plasmados en pantalla.

Daniel Radcliffe, Harry Potter: aunque mejora su actuación respecto al «Cáliz de Fuego» (aunque ahí directamente no actuaba) no es que sea para tirar cohetes, pero quizá, y lo más sorprendente es que, en el tramo final, su actuación en ningún momento es estridente, aunque, durante el metraje «goza» de un par de momentos que tira por tierra cualquier teoría que mantenga que actúa en condiciones. Como decía, su papel en el último tramo, es más que pasable (y puede haber quién diga que lo hace bien). Aunque hay un momento, durante la posesión de Voldemort, que… bueno, la verdad, nadie podría haber soltado ese discurso con tan poca gracia.

Emma Watson, Hermione Granger: aunque sea tildada injustamente de mala actriz, cualquier persona que entienda un poco de la materia no podrá negar que encarna su personaje de una forma brillante. Watson nos vuelve a regalar un personaje tremendamente carismático con los nuevos matices que Hermione presenta en el quinto libro.

Rupert Grint, Ron Weasley: aunque con algo menos de protagonismo que de costumbre, el caso de Rupert es exactamente igual que el de Watson, de hecho, del trío protagonista, Emma y él son los que aprueban con más nota, ya que Radcliffe, aunque mejorado, no llega al nivel de estos dos.

Michael Gambon, Albus Percial Wulfric Brian Dumbledore: como siempre, Gambon está soberbio. Pero más que hablar sobre la labor de Gambon me gustaría hablar de su personaje, un personaje que sufrió un terrible cambio de personalidad y fue convertido en un payaso en «El Prisionero de Azkaban» y que estaba algo aturdido en «El Cáliz de Fuego». Aquí, Dumbledore, vuelve a parecerse al Dumbledore de Richard Harris, aunque con sus pequeñas modificaciones para no resultar demasiado estridente con respecto a las anteriores.

Ralph Fiennes, Lord Voldemort: sin ninguna duda de lo mejor de la cinta. A aquellos a los que no les gustó la teatricalidad de Fiennes en «El Cáliz de Fuego» tendrán que tragarse las palabras esta vez. Ya que la aparición de Voldemort en la película es francamente maravillosa. Esos efectos de humo en el rostro de Voldemort le dan la fuerza necesaria al personaje para protagonizar la mejor escena de la saga. Una escena (me refiero a la pelea) donde Fiennes no hace tantos aspavientos como hacía en la cuarta. Aunque no pensé que Yates me iba a sorprender lo ha hecho, y una de las causas es Lord Voldemort, el cuál, como ya veréis está mejor que nunca.

Imelda Staunton, Dolores Jane Umbridge: mala, retorcida, sádica… así es el personaje que nos regala Staunton. Auque, como ya he comentado, algo más exagerado (principalmente porque en esta entrega era más que necesario perfilar cuanto antes a los personajes), pero Umbridge al fin y al cabo. Y eso que yo era uno de los que no la quería en el papel…

Gary Olman, Sirius Black: aunque no aparece demasiado, Black aparece lo necesario para que el final tenga sentido. Oldman nos ofrece su talento de una forma sobresaliente como el padrino de Harry Potter y luciendo mejor que en «el Prisionero de Azkaban», donde, en un par de momentos sobreactuaba un poco.

Evanna Lynch, Luna Lovegood: sin ninguna duda, no podrían haber elegido a alguien mejor, y es que Evanna es Luna, al principio puede parecer algo más loca de lo normal (o al menos en Versión Original lo parece), pero conforme avanza la película nos encontramos con un muy fiel retrato de Luna. Destacar también el protagonismo de Luna en la película, ya que éramos muchos los que temíamos que acabara siendo un personaje plano, pero no, le dedican su tiempo y acaba siendo un personaje sacado directamente del libro.


Ahora pasemos a los personajes con menos metraje y de menor importancia en líneas generales.
Alan Rickman (Severus Snape) genial, como lo estuvo en la primera, en la segunda, en la tercera y en la cuarta. En esta entrega, Rickman nos muestra una faceta más seria y «violenta» de Snape, sobretodo en las escenas de Oclumancia.
El personaje de Filch se mantiene en la misma línea que en «el Cáliz de Fuego», ya que se usa como bufón, pero no de una manera tan triste y tan degradante para el personaje como pasaba con la cuarta película, donde el personaje de Filch era maltratado. Aquí Filch está sacado directamente de las páginas del libro y protagoniza algunos de los mejores gags.
Neville tiene menos protagonismo de lo esperado, y aunque se nos relata la desgracia de sus padres y las motivaciones de Neville por mejorar no tiene tantos minutos en pantalla como por ejemplo Luna.
Tonks, algo sosa, aunque el espectador congenia rápidamente con el personaje de Natalia Tena, aparece muy poco y su nombre aparece nombrado solo de pasada en un par de ocasiones.
Lupin aparece poco tirando para nada y se pasea durante un par de momentos por la pantalla sin demasiado éxito.
Bellatrix, aunque no goza de gran protagonismo, queda bien perfilada, lo suficiente como para que la odies, y Helena realiza un gran trabajo (y se lo pasa pipa) interpretando a esta mujer que está verdaderamente loca.
Trelawney está algo más ida que de costumbre, y bastante más desfavorecida que como estaba en la tercera película, aunque, como ya he dicho, el personaje es fiel al libro.

Y ahora, acabando con otros de los que están «detrás de las cámaras»:

Nicholas Hooper, un gran desconocido en el mundo de las Bandas Sonoras que irrumpen en el panorama con una muy buena Banda Sonora que hace las delicias durante la película, dotando de mucha fuerza a algunos momentos.

Los efectos especiales son francamente impresionantes, y toda la escena del Ministerio es lo que es, en parte, gracias a los magníficos efectos especiales. Destacar a Grawp (que por cierto está muy pero que muy bien) y a los efectos de humo (atención a la batalla del velo) en los mortífagos, en la Orden del Fénix y en Voldemort.

Otro aspecto destacable es la brillante labor del equipo de Diseño de Producción. Que hacen una labor increíble, desde las nuevas y fascinantes criaturas del mundo del niño mago hasta los decorados del Ministerio, francamente impresionantes.

A mi, la verdad, me ha provocado una agradable sorpresa saber que todavía esta saga tiene algo que ofrecernos.
Lo mejor: La Dirección de Yates, Ralph Fiennes y el tramo final de la película.
Lo peor: Corta y con bastantes prisas.
publicado por Alex Largo el 6 julio, 2007

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