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Da un poco la sensación de que su director, Andreas Prochaska, no haya querido arriesgar ni un solo fotograma con tal de que la cinta pueda salir de Austria hacia todos los países que hayan leído el manual slasher de Hollywood.

★★☆☆☆ Mediocre

Morirás en 3 días

Los jóvenes de hoy en día, en los slashers, mueren igual que en los años ochenta. Con un par de cuchillazos, algunos chillidos, una sombra sospechosa y añadiendo un toque gore, la fórmula sigue en pie. Ahora nos llega otra de las que sigue las normas, pero desde Austria. Pocas películas producidas en este país salen a la luz, y se echa en falta ver más películas filmadas en sus bellos parajes. Este es uno de los puntos fuertes de Morirás en tres días, el brindarnos la oportunidad de hacer de turistas mirando el escenario en el que ocurren unos hechos bastante feos. Entre las enormes montañas, y al lado de un lago bastante frío, unos jóvenes acabados de licenciar reciben un mensaje en el móvil que les dice que morirán en tres días. Primero no se lo toman muy seriamente, pero todo cambiará cuando uno de ellos es asesinado.

Empezando con éste planteamiento, que podría parecerse al de Llamada Perdida de Takashi Miike, la película presenta a cinco jóvenes con la misma personalidad que pueda tener un cajero automático. A la que pulsas unos botones, se activan como corresponde. Las sorpresas que nos depara Morirás en tres días son muy pocas, por no decir que no las hay. Tal y como dice uno de los protagonistas “¿porqué tres días y no cuatro?”. Exacto, qué más da. Es un argumento unidireccional, que empieza muy bien, pero que se pasa el resto del filme enseñando lo mismo una vez tras otra. Da un poco la sensación de que su director, Andreas Prochaska, no haya querido arriesgar ni un solo fotograma con tal de que la cinta pueda salir de Austria hacia todos los países que hayan leído el manual slasher de Hollywood.
publicado por Albert Puyuelo el 27 julio, 2007

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