Se queda en uno de esos ejercicios llamados “”de autor”” que hará las delicias de los gafapastas incondicionales y hará retorcer en su butaca y rebufar varias veces al espectador que quiere darle una oportunidad a otro tipo de cine.

★☆☆☆☆ Pésima

En la ciudad de Sylvia

Los que tuvimos la oportunidad de ver la película el día del estreno en el CGAI (La Coruña), presentada por su director y acompañada de una “”rueda de prensa”” a modo de presentación de Cahiers du Cinema en español, pudimos constatar varias cosas.

A pesar de que el director dice que “”ya no quedan críticos de cine en los grandes medios””, entiendo que yo puedo ser, aquí y ahora, uno de los que tal vez hagan caso o tomen en cierta consideración. Ironías aparte (y en mi otro blog), la película es un auténtico aburrimiento. Lo que el director considera “”sencillo”” es simplemente simple. Su anterior película, “”En construcción””, con una envidiable recaudación de cerca de 700.000 euros, era un documental que olía a ficcionado. Esta última película intenta ser al revés.

Sin embargo no consigue naturalidad. Su realidad es cartón, son actores que no saben interpretar, a los que no ha podido o querido rodar de forma natural. Los figurantes que intentan ser una ciudad ficticia están horrorosamente dirigidos, por lo que la ciudad parece más bien tomada por frikis y personas que circulan con una regularidad pasmosa y sobre todo, inquietante.

Pero a pesar del aburrimiento de hora y media, tengo que alabar el buen gusto del director por haber escogido a una actriz como Pilar. Aunque su presencia en el “”argumento”” sea totalmente accidental y por lo tanto breve, es la única que puede responder a la intención del director para que el espectador encuentre la belleza que se supone busca el protagonista.

Sin embargo, y a favor de esas posturas tan “”reflexivas”” de las que presumen los autores de este tipo de filmes, la belleza de Pilar es obvia. Y muchos disfrutamos de ella en pantalla. Pero se podría decir que hasta es una contribución a toda esa cultura de la belleza idealizada que muchos critican en posters con “”mujeres irreales””. Se hubiera agradecido un esfuerzo del director por haber conseguido una actriz anónima (¿tal vez la camarera?), con una belleza particular y haber retratado su atractivo para que el protagonista (bien guapo también, que casualidad) y nosotros, los espectadores, nos sorprendiéramos con la realidad. ¿Qué ha pasado con la época de la maravillosa “”Breve encuentro””, en la que nos creíamos la relación de los personajes y eran, por ser banal, físicamente muy corrientuchos?

En cualquier caso, aunque la anécdota que mueve este film parezca el retrato de un acosador, se queda en uno de esos ejercicios llamados “”de autor”” que hará las delicias de los gafapasta incondicionales y hará retorcer en su butaca y rebufar varias veces al espectador que quiere darle una oportunidad a otro tipo de cine. Y no sólo me retorcí yo, que conste… tenía mas gente al lado.

No recomiendo esta película ni siquiera para los que quieran ver de nuevo a una gran actriz como Pilar en pantalla. Esperad al dvd o algún pase en los Cines Doré.
Lo mejor: Pilar López de Ayala.
Lo peor: Que la incondicionalidad hacia el director haga perdonar los defectos de esta película.
publicado por Israel 'Yojimbo' Nava el 19 septiembre, 2007

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