muchocine opiniones de cinedesde 2005

Una película totalmente del montón. Buenos efectos especiales y buen vestuario, pero el guión hace aguas por todos sitios y los personajes no se ubican.

★★☆☆☆ Mediocre

Alejandro Magno

¿Quién fue este Alejandro Magno y porqué es tan importante desde el punto de vista histórico?. Esta es una pregunta que mucha gente se hará cuando haya terminado de ver la película, después de asistir a la vida en cine del conquistador macedonio dirigida por Oliver Stone. ¿Por qué Alejandro era un estratega militar tan brillante? ¿Qué lo diferenciaba de los demás generales de su época? ¿Cuáles eran sus sueños, aspiraciones y frustraciones? ¿Por qué despertaba tanta fascinación entre sus seguidores?. En su intento de humanizar una figura histórica tan relevante, el guión escrito por Stone, Laeta Kalogridis y Christopher Kyle, apenas consigue retratar el personaje como un sujeto inseguro y llorón cuyo único propósito militar era llegar al fin del mundo. Si, hay referencias a su preocupación por unificar culturalmente oriente y occidente, pero esto queda en un segundo plano, cediendo ese lugar a una curiosidad “geográfica” y a su deseo de vengar la muerte de su padre, supuestamente encomendada por el rey Darío de Persia.

Comenzando ya con un error histórico grotesco, Alejandro Magno tiene, como uno de sus principales fallos, la pobre narración hecha por Ptolomeo, interpretado por Anthony Hopkins, Aunque sirven para resumir al espectador diversos hechos que ocuparían horas de proyección, las explicaciones de Ptolomeo fallan gracias a la inexplicable selección de acontecimientos hecha por los tres guionistas, que simplemente ignoran la mayoría de los incidentes fundamentales en la formación del carácter del personaje. Un ejemplo: a pesar de haber sido responsable de casi la totalidad de la educación de Alejandro, Aristóteles es visto solo en una escena, en la que parece más preocupado de justificar -para el público- la futura relación entre el protagonista y su amigo Hefestion, que en enseñar al joven.

Mas tarde, después de ilustrar el conflicto de Alejandro al verse dividido entre las maquinaciones políticas de la madre y la brutalidad del padre, el film salta ocho años en el tiempo, impidiendo que el espectador vea, por ejemplo, la participación fundamental del héroe en alguna que otra batalla al lado del rey Filipo, cuando su habilidad para concebir estrategias fue revelada. Las batallas, montadas de forma algo confusa, pueden hasta impresionar gracias a las tomas aéreas y a la utilización de un número gigantesco de extras, pero palidecen incuestionablemente si se las compara con secuencias semejantes vistas en “El Retorno del Rey”, por poner un ejemplo. En contrapartida, la segunda batalla contiene el plano mas bonito de la cinta : aquel en el que Alejandro, montado en el caballo Bucéfalo, se enfrenta a un enemigo que se encuentra sobre un elefante. Acertando en rescatar la admiración que Alejandro sentía por Aquiles (lo que incluía el amor de Aquiles por Patroclo). Al menos el film tiene el valor de no esconder lo que había entre el protagonista y Hefestión, como pasó en Troya, donde se transformó a Patroclo en el “primo” de Aquiles, retratando con naturalidad relaciones entre dos hombres de la época (el concepto de homosexualidad simplemente no existía). Stone incluye diversos planos en los cuales vemos soldados besándose durante fiestas y orgías, pero inexplicablemente se acobarda al lidiar con Alejandro. Si, queda claro que Hefestión (retratado de una manera demasiado arquetípica) y el protagonista se aman, pero ellos no se dan un mísero beso en toda la proyección. En contrapartida, la escena de sexo del héroe con la bella Roxana, es mostrada de forma salvaje, llegando al punto del ridículo, gracias a la exageración en la interpretación de Rosario Dawson. Pero acusar a Dawson de exageración se convierte en una injusticia si comparamos su personaje con el de Angelina Jolie, que se pasa el film alternando dos miradas: la de hechicera seductora y la de villana maquinadora. Aparte de eso, el simple hecho de que se la intente hacer pasar como madre de Colin Farell (solo es un año mas mayor que el en la vida real), es motivo suficiente para que no se le vea sentido a su elección como Olimpia. Val Kilmer es el único que convence con su personaje, dejando la interpretación de Farrell en algo muy normalito, con el mismo tono de voz durante toda la película y con un histrionismo que sobrepasa lo normal.

Para finalizar, Oliver Stone revela una decepcionante tendencia para el melodrama que yo jamás había observado en sus trabajos anteriore s-basta contar el número de veces que algún personaje grita un “NOOOOO” novelesco durante la proyección.

Por lo tanto, y según mi opinión, una película totalmente del montón. Buenos efectos especiales y buen vestuario, pero el guión hace aguas por todos sitios y los personajes no se ubican.
Lo mejor: La escena de Alejandro con Bucéfalo.Vestuario, algunos momentos puntuales.
Lo peor: Angelina Jolie y Colin Farrell madre e hijo. Personajes desorientados, demasiado melodrama.
publicado por Caty el 30 julio, 2007

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