90 minutitos para olvidar un poco el tristísimo mundo que nos rodea, lleno de penurias, injusticias y decepciones, viendo lo que se ríen los yanquis de Eslovaquia. Y del resto del mundo.

★★★★☆ Muy Buena

Hostel

Eli Roth dirigió en 2002 “”Cabin fever””, una de las sorpresas del último cine de terror inteligente.
En aquella ocasión un número elevado de jóvenes sufre lo indecible hasta morir de forma horrible en una cabaña en medio de la nada.

Visto el éxito de boca oreja tenido, y convertida en una cult movie, llega ahora con algo más de dinero y apadrinado por el infalible Quentin Tarantino con “”Hostel””, que acabo de ver, ya que era uno de los títulos más esperados de la temporada, y en la que un número (no tan elevado) de jóvenes sufre lo indecible hasta ¿morir? de forma horrible en medio de la nada. Y la peli no decepciona. ¿O si?

El caso es que no es tan violenta como la pintan (“”La pasión”” sigue teniendo el primer puesto en cuanto a sadismo, gore y tortura se refiere en el cine ¿de terror? del siglo XXI) pero si que es divertida como lo era la obra anterior.

Aviso para navegantes: es la peli con más tías buenas y tetas y culos con tanga (y sin él) que hay en la cartelera. El argumento es lo de menos (no os lo voy a destripar, pero en el fondo es otra de “”esas””, ya lo vereis) y el primer acto podría pasar por el de la imaginaria “”American Pie: Viaje de estudios””, que no existe, pero que si existiera sería algo parecido.

Hay un cameo de Takashi Miike, el más bruto del momento, y dará que pensar a los jóvenes que, con el verano a la vuelta de la esquina, piensan en el interrail, o como cojones se escriba.
Los efectos de maquillaje son obra del gran Greg Nicotero, del que mejor que poneros alguna peli en la que haya currao, casi 100, lo mirais en IMDB y flipais.

La música de Franco-Giacomo Carbone no está mal (y a ratos, sobre todo en los créditos finales), recuerda a la de “”Psicosis””.

El director no innova ni trata de inventar planos “”nunca jamás hechos””, tan de moda en el cine de hoy en día, pero se le agradece que no se ande con rodeos (aunque insisto, no es tan salvaje como debería, a ver si hay un director´s cut chachi) y que nos muestre unos personajes subnormales con cerebro de pene a los que realmente nos importa un carajo lo que les pase.

Con un tercer acto un poco absurdo, ya que durante los dos otros esperamos ver las salas de tortura y luego, cuando llega, se va corriendo (¿o eso será un acierto que te cagas?), se disfruta al 100% y se echa uno un par de risas, cosa que se agradece, al igual que el final, donde el espectador, cómplice del asunto y contagiado por la demencia dominante, se convierte en otro “”de esos””, ya lo vereis.

En resumen, 90 minutitos para olvidar un poco el tristísimo mundo que nos rodea, lleno de penurias, injusticias y decepciones, viendo lo que se ríen los yanquis de Eslovaquia. Y del resto del mundo. No os perdais a los enfants eslovacos.
Lo mejor: Holanda y la crueldad. Y el ojo.
Lo peor: Que no se termine de entender como una comedia negra.
publicado por Kiko de España el 30 agosto, 2007

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