muchocine opiniones de cinedesde 2005

Black Book evita sin dificultades el maniqueísmo implicado en muchos nazis con cara de asesinos seriales y una resistencia llena de beatos, pero lleva esa posibilidad a un mero efecto sorpresa.

★★☆☆☆ Mediocre

El libro negro

Black book, ‘inspirada en hechos reales’ (sic), sigue la historia de una holandesa judía (muy bonita, por cierto) en sus (interminables) peripecias sufridas durante la Segunda Guerra Mundial, and beyond.

En realidad, lo que se dice peripecias, no. Aristóteles define la peripecia como el cambio de suerte o situación de los personajes, que de la fortuna pasan a la desgracia o viceversa. En este caso, todo lo que le pasa a nuestra protagonista es pasar de la desgracia a la mismísima mierda, y de la mismísima mierda a una mierda peor. Y así muchas veces más de lo que el espectador está predispuesto a ver, en un film que no entiende qué es un golpe bajo ni cómo evitarlo (por momentos sentí la indignación que me acometió más o menos por la segunda hora de Contra viento y marea, cuando la pobre emily watson, que es la mujer más buena del universo, no sólo fue violada 6 veces, cree que su marido está muerto, la tratan de loca, le tiran piedras, el cura la acusa de puta, sino que además la matan segundos antes de que pudiera enterarse de que su marido estaba en verdad vivo y evitar así su propia muerte).

(Volviendo) Black Book evita sin dificultades el maniqueísmo implicado en muchos nazis con cara de asesinos seriales y una resistencia llena de santos caídos sobre la tierra. Pero en vez de llevar esa posibilidad a una interesante reflexión sobre la guerra, el populismo, los líderes carismáticos, el facismo, la biopolítica, la estetización de la política, el lugar de la mujer durante la guerra, o cualquier, pero cualquier cosa, transforma el film en una banal película de suspense y misterio, de esas que 10 minutos antes de que terminen te dicen quién era el verdadero asesino (obviamente, el que uno menos se imaginaba). Black book se construye como Nueve Reinas, o como Scream. Y los malos no son necesariamente nazis, pero tienen cara de malos en el momento que se develan como tales. En resumen, se evita la obviedad de que los nazis son malos para lograr un efecto sorpresa.

Por otra parte, el film es un claro ejemplo de la típica estructura yankeehollywood de películas históricas en que la trama depende de un grupete de protagonistas, y el final feliz o triste, de sus respectivos destinos. Y donde por supuesto, ese destino debe representar en alguna medida el destino del pueblo o grupo social al que el grupo pertenece en la ficción. Es decir, en una película sobre la Segunda Guerra Mundial (donde la doxa dice que los buenos son los Aliados) y los protagonistas son un grupo de judíos u opositores de Hitler, el protagonista muy probablemente se salve, pero tendrá que dejar muchos amigos y familiares muertos, porque todos sabemos que muchos judíos fueron asesinados en dicho conflicto. Vale decir, el final, aunque el protagonista se salve, no puede ser del todo feliz, porque sería poco ético. Como en toda película hollywood, aún sabiendo que efectivamente murieron miles y miles de personas, nuestro interés radica en que nuestros protagonistas se salven, y si eso ocurre nos quedamos tranquilos. Pero como nuestros protagonistan son los reemplazantes de un grupo social entero, su destino tiene que representar en alguna medida a éste. Y si representan a los judíos, ya sabemos que habrá sangre. Y de paso, nuestra preocupación social se transforma en una individual. Ya sé que se murieron todos éstos, pero la rubia linda se salva (o no) y eso es lo que importa.

Respecto a la parte más técnica, deberían haberle avisado al director que la música de Robocop está pasada de moda, y que además, no está bueno ponerla en todas las escenas de acción del film. Y que las inverosimilitudes a lo Duro de matar, donde la casualidad se convierte casi en magia, en una película histórica, no cierran del todo (la única reflexión que abre la película creo que es “¿Alguien puede tener tanta pero tanta mala suerte?”). Y que cuando alguien devela ser malo no tiene que poner cara de Hannibal Lecter. Y que poner cadáveres incinerados en primer plano para empezar una escena concluyente, relajada, de descenlace post clímax, no es necesario (ética ni estéticamente).
Lo mejor: Robocop.
Lo peor: La inverosimilitud, la banalidad, el golpe bajo.
publicado por Naty Buqué el 14 septiembre, 2007

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