muchocine opiniones de cinedesde 2005

Cuenta con todos los ingredientes básicos para obtener como resultado una comedia romántica al uso. Una película sincera que no promete más que lo que da y que funciona.

★★★★☆ Muy Buena

Sin reservas

Sin reservas cuenta con todos los ingredientes básicos para obtener como resultado una comedia romántica al uso. Su argumento, como en toda película de este género, se resume con cierta sencillez. Chica conoce chico (o viceversa) y se enamoran previo paso de una serie de inconvenientes y altercados que le pongan un poco de pimienta a la relación. Y todo ello cocinado a fuego lento, que para eso los protagonistas son cocineros y la película transcurre casi por completo entre fogones.

cuenta con todos los ingredientes básicos para obtener como resultado una comedia romántica al uso. Su argumento, como en toda película de este género, se resume con cierta sencillez. Chica conoce chico (o viceversa) y se enamoran previo paso de una serie de inconvenientes y altercados que le pongan un poco de pimienta a la relación. Y todo ello cocinado a fuego lento, que para eso los protagonistas son cocineros y la película transcurre casi por completo entre fogones.

Catherine Zeta-Jones ejerce de reina de la cocina en un restaurante con mucho éxito donde los clientes se agolpan a las puertas en busca de una mesa libre en la que degustar sus exquisitas creaciones. Una vida plagada de éxitos profesionales, pero vacía en lo personal. Lo que la obliga a acudir con regularidad a visitar a un psicoanalista que le ayude a mejorar en el cara a cara. Con un horario cuadriculado y organizado hasta el más mínimo detalle, cualquier novedad puede hacer que su frágil estado emocional se venga abajo. De ahí que la irrupción en su vida de su sobrina (de la que tiene que hacerse cargo tras la muerte de su hermana) y de un compañero de sartenes aficionado a la pasta le hagan cambiar el rumbo. Zeta-Jones, y sólo ella, es la auténtica protagonista. Magnífica en su papel de joven guapa y maniática del control carga sobre sus hombros con el peso de la película, en la que el supuesto guaperas Aaron Eckhart (para gustos se hicieron los colores) le pone el histrionismo a la trama con sus salidas de todo.

La historia no da mucho de sí ya que hace suyo, como viene siendo habitual en las comedias románticas, el principio de que los polos opuestos se atraen. Partiendo de ahí, todo son topicazos que el espectador ha visto una y otra vez y que volverá a ver no dentro de mucho. Chica dura a la que un alocado joven consigue ablandar. Niña que despierta la ternura de su responsable tía. El estrés de la vida moderna. La difícil tarea de conciliar vida laboral y profesional. Etcétera. Y todo aliñado con un tono italiano que se respira en cada plano (música y comida principalmente). El mejor consejo que se le puede dar a quienes se acerquen al cine a ver Sin reservas es que vayan con el estómago lleno, ya que, de lo contrario, saldrán de la sala de cine con un apetito insaciable. Eso y que vayan con la seguridad de que se encontrarán con una película sincera que no promete más que lo que da y que funciona.

publicado por Lady Winter el 24 septiembre, 2007

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