Concluyendo, pues, The Fountain, no deja de ser una curiosidad con sus aciertos esporádicos, incluso una cierta belleza con buenas intenciones. Pero, en fin, haciendo un esfuerzo podemos imaginar la misma historia con los mismos matices y referencias

★★☆☆☆ Mediocre

La fuente de la vida

Si atendemos al significado estricto de la metáfora y la alegoría, comprobamos que el uso que pueda hacerse de estas dos formas de figuración depende de la intención y del medio de expresión utilizado para crearlos. En literatura, la metáfora sirve para establecer una comparación mediante las palabras, con el objeto de representar una abstracción y/o idealización del objeto real y concreto.

La metáfora no solo embellece el lenguaje de la palabra, añade una dimensión de significado, una manera de mirar el mundo. Recordando que cine y literatura son dos lenguajes distintos que deben utilizar distintos recursos para crear la Idea del artista, The Fountain nos plantea la duda de si el juego de representaciones que vemos en la pantalla es la obra de un poeta o de un demiurgo efectista y vacuo. La diferencia entre ser creativo y querer pasarse de listo…

El tema central de la obra es la angustia frente a la enfermedad y la proximidad de la muerte, con manidos temas colaterales que refuerzan la pulsión dramática en una historia sobre un médico cuya amada padece un tumor, lo cual le empuja a la búsqueda desesperada de un remedio a la enfermedad. La historia es sencilla y, además, simple, por la sencilla razón de que lo narrado -ya de por sí nada original – concluye con una moraleja a estas alturas muy trillada. Cuando narras una historia tan esquemática y estereotipada, lo importante no es la historia en sí, sino cómo cuentas la historia. Partiendo de ahí, Darren Aronofsky decide ampliar el número de representaciones, desde la base de un referente real (la historia del médico y la amada enferma), crea una metáfora (la historia de los conquistadores enviados por la reina Isabel de España) y una alegoría ( la historia del que habita en el “huevo cósmico” junto al árbol de la vida, según el mito adánico. Su Eva es la imagen perturbadora de la amada en el mundo real, y el mismo árbol de la vida simboliza la vida de la amada y la esperanza de vencer a la muerte).

Existen – como no puede ser de otra manera – correspondencias entre el referente real y las dos figuraciones. La historia de los conquistadores es la “metaforización” (demasiado obvia y explícita, fíjese el lector en que la misma “Eva” insiste en la necesidad de concluir la escritura del libro para realizar el amor eterno ) del conflicto entre el médico y sus colegas de trabajo en su lucha por encontrar remedio a las enfermedades. La representación del hombre en el cosmos y junto al árbol de la vida es la alegoría que expresa el amor y el miedo a perder lo amado. Si la persona amada muere y quieres vencer el miedo y el sufrimiento por dicha pérdida, la única vía es la trascendencia, un estado del ser que queda expresado de forma manierista y tópica en la imagen del “buda” que asciende más allá del “huevo cósmico” (trascendencia del Ser), lo cual da pie a una nueva vida en la que no existe el miedo a la muerte y el amor se eterniza en el recuerdo.

La metáfora de los conquistadores concluye con el hallazgo del mismo árbol de la vida, el motivo común a las tres representaciones. El héroe bebe de su jugo y muere cuando de su propio cuerpo ha crecido vida vegetal. Es la representación (imagen) explícita de una frase (palabra) igualmente explícita dicha en un momento anterior: la muerte puede ser un acto creador, morir para nacer a una nueva vida. Triple redundancia, la capacidad de síntesis brilla por su ausencia. Que una película esté dividida en tres niveles de representación que se refieren a un orden distinto de significado no supone complejidad alguna. Es más, y el caso actual de Aronofsky es el mejor ejemplo, la redundancia produce simplificación. Eso, en cualquier caso, sirve para crear bellas postales que no son más que una copia de ilustraciones ya vistas en cualquier mamotreto “New age”, lo que supone una estafa para espectadores incautos. Densidad de conceptos y de estructuras no implica complejidad, insistimos.




Sin embargo, no nos atrevemos a decir que sea una película pretenciosa, con riesgo a equivocarnos. No. Vemos en la labor de Aronofsky un punto de honestidad , un punto de sencillez, por decirlo de alguna forma. Cuenta la historia del médico y crea historias paralelas (las metáforas) para añadir un toque de profundidad a su historia, aunque esa “profundidad” sea engañosa, vale como experimento libre. Pero no hay profundidad porque es puro esquematismo redundante, como ya hemos explicado.

Al hilo del inicio, la historia del cine ha demostrado que su forma de crear metáforas u alegorías no consiste en introducir segmentos adyacentes para redundar en un mismo significado fundamental ( es de una torpeza que clama al cielo) y crear paralelismos innecesarios. En cine, la imagen del referente real se vale por sí misma y a partir de ella puede crearse la idea metafórica. Véase el caso de 2001, odisea del espacio, de Stanley Kubrick, magistral alegoría en base a una formulación sobre el destino humano a escala cósmica. O Dogville, de Lars Von Trier, que consigue representar distintos niveles y estados de la vida social y del conjunto de la humanidad con unos recursos mínimos. SÍNTESIS, señores, síntesis.

Concluyendo, pues, The Fountain, no deja de ser una curiosidad con sus aciertos esporádicos, incluso una cierta belleza con buenas intenciones. Pero, en fin, haciendo un esfuerzo podemos imaginar la misma historia con los mismos matices y referencias místicas sin recurrir a un “corta-pega” de postales preciosistas. Bastaba con dinamizar los estados psicológicos y el desarrollo de la historia de amor y miedo a la muerte en el referente real sin recurrir a innecesarias y explícitas imágenes metafóricas. Pero, claro, eso es mucho más difícil de hacer, y menos cómodo. Eso es la capacidad de síntesis, rasgo inherente al verdadero artista de la imagen.
publicado por José A. Peig el 3 octubre, 2007

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