Formalmente la película es una maravilla, de una animación deliciosa, destaca por sus creativas transiciones visuales entre escenas, su ritmo interno e inventiva a raudales.

★★★☆☆ Buena

Persépolis

Persépolis (Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud, 2007) es una denuncia amable de las injusticias que el régimen iraní infringió (e infringe) a su población durante décadas. Escribo denuncia amable porque la denuncia se articula alrededor del devenir vital de la protagonista, una jovencita que compra casetes de Iron Maiden en el mercado negro, y por los agradecidos toques de humor con los que suaviza la tremenda realidad social de Irán.

Quizá la tópica historia vital de la protagonista (primer amor, primer desengaño, música, sexo, drogas) aligere la terrible situación iraní (amén que se olvide de ello en su capítulo austríaco) pero echo de menos algo más de humor negro y no tanto tópico simpático. Personalmente también me escama la poca (por no decir nula) implicación activa de la protagonista en contra de la opresión, le salpica pero no se moja. Me parece más una visión pequeñoburguesa de una realidad que un panfleto activamente denunciatorio, aunque esta opinión no me haga restarle méritos a la película y a sus virtudes.

Formalmente la película es una maravilla, de una animación deliciosa, destaca por sus creativas transiciones visuales entre escenas, su ritmo interno e inventiva a raudales, además de esos episodios que retoman formas de arte clásico asiático para narrarnos didácticamente hechos pasados. No conozco los cómics originales de Marjane Satrapi pero la adaptación cinematográfica es recomendable y disfrutable. Ideal para pases escolares.

Lo peor:

publicado por Javier Saz el 11 diciembre, 2007
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