Visión simplista y maniquea, a medio camino entre la súperproducción palomitera y el cine con mensaje, de uno de los clásicos de la ciencia-ficción del siglo pasado.

★★☆☆☆ Mediocre

Soy leyenda

Adaptar: Modificar una obra científica, literaria, musical, etc., para que pueda difundirse entre público distinto de aquel al cual iba destinada o darle una forma diferente de la original.

Ateniéndonos a la acepción de la R.A.E., podríamos decir que ‘Soy Leyenda’ de Francis Lawrence cumple al menos uno de los requisitos necesarios para ser considerada una adaptación de la soberbia novela de Richard Matheson. Pero un tal Alfred Hitchcock, experto en adaptaciones, venía a decir, más o menos, que "el secreto de la adaptación es comprender la idea principal e ignorar el resto". Si hacemos caso a ésto último, ‘Soy Leyenda’ no es más que un soso (y pulcro, eso sí) remake de ‘El último hombre vivo’, la macarrada setentera de Boris Sagal y Charlton Heston. Porque cae en el mismo tic que la anterior versión: olvidarse de por qué (y para qué) escribió Richard Matheson el original.

En esta ocasión, Robert Neville (un más que aceptable Will Smith) es un virólogo militar que resulta ser el único superviviente a una devastadora plaga que destruye al 90% de la población mundial y convierte al resto en depredadores inhumanos con problemas de alopecia y sensibilidad extrema a los rayos ultravioletas. Sus únicos impulsos vitales son encontrar la cura para el virus, contactar con otros posibles supervivientes y verse un videoclub entero en orden alfabético. Hasta que un día…

Francis Lawrence ha facturado un inofensivo blockbuster a la mayor gloria de Will Smith, pero siguiendo la línea post-apocalíptica del ‘Omega Man’ de Sagal e introduciendo con calzador un fuerte elemento religioso en el último tramo de la película. Además, convierte a los vampiros violentos pero racionales del original de Matheson en una mezcla de chupasangre, zombie y skinhead que le vienen al pelo para meter otro mensajito sobre el racismo y la xenofobia. Curioso punto éste: mientras en el libro original el protagonista pasa a ser de cazador de monstruos a monstruo cazado, en esta ‘Soy Leyenda’ no sólo no cambia su punto de vista, sino que se permite el lujo de marcarse un discurso contra el racismo y la violencia después de pasar tres años, tres, machacando a la nueva especie para "curarlos". Pobre y pacifista militar, acribillando "bichos" con su rifle de mira telescópica.

Y es que el guión que han pergeñado Mark Protosevich y Akiva Goldsman presenta varias incoherencias menores más (SPOILER: si Manhattan fue aislada del resto del país, ¿cómo entran Anna y su hijo con su flamante todoterreno?), pero su mayor pecado es ser más una variación que una adaptación: vacía el original, coge la cáscara y añade lo que más conviene en este momento. El vaciado es tal que hasta el título pierde todo su sentido, recurriendo a una vergonzosa parrafada final en off para tratar de arreglarlo.

Por otra parte, la factura técnica del producto es bastante buena, con una acertada fotografía de Andrew Lesnie y un notable diseño de producción de Naomi Shohan. Los efectos digitales son más discutibles, con un diseño de criaturas ramplón y muy lineal (hasta los orcos de Moria eran más variados).

En fin, que nunca sabremos cómo habría sido este proyecto con Arnie Schwarzenegger a la cabeza. Nos queda esta visión simplista y maniquea, a medio camino entre la súperproducción palomitera y el cine con mensaje, de uno de los clásicos de la ciencia-ficción del siglo pasado. Visto lo visto, podrían haber cambiado el título. Un 4.
Lo mejor: Will Smith, la perra y los primeros 20 minutos.
Lo peor: La ausencia del espíritu del original. Los skinzompiros, que ni hablan ni tienen personalidad, ni nada. El flashback, mera excusa para reforzar el sentido religioso de la última parte del film.
publicado por Plissken el 9 enero, 2008

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