El argumento está aderezado con toques sci-fi y una distopía de corte futurista que hace de esta una película distinta dentro del subgénero de vampiros, y sólo eso ya es un gran acierto

★★★★☆ Muy Buena

Daybreakers

Los australianos Michael y Peter Spierig, famosos sobre todo por su comedia de zombis Undead (2003), hacen su entrada en el mainstream con Daybreakers (2009), película destinada a devolver a los vampiros a su vertiente terrorífica al mismo tiempo que los utiliza para un concepto francamente interesante en el que la historia es contada desde el punto de vista de los chupasangres, habitantes mayoritarios del planeta y que han conseguido dar continuidad a la civilización utilizando a los humanos como ganado, eso hasta que la progresiva merma de su única fuente de sustento amenaza con destruir su sociedad.

La premisa es sin duda atrayente, y es curioso por ejemplo que el origen de la plaga que creó un mundo de vampiros nunca es explicado (más allá de una muy breve mención a un "único murciélago"), pero este no es el único detalle interesante de la trama; hay una clara alusión tanto estética como temática a conocidas películas de scifi como Matrix (1999) o Minority Report (2002), y al igual que en ellas, el protagonista es un personero del sistema que termina poniéndose del lado del "enemigo", un científico vampiro (Ethan Hawke) que busca un sustituto artificial de la sangre y que tiene de repente la oportunidad de dar al mundo una cura para el vampirismo, con el consiguiente conflicto por parte de aquellos que no quieren renunciar a su nueva vida. Y es que aparte del tema de los vampiros, la película tiene varios detalles curiosos que la acercan a elementos asociados sobre todo con lo zombi: uno de los hechos clave de la cinta es que, siendo vampiro, el hambre te convierte directamente en un monstruo irracional que debe ser aniquilado, y la idea de una sociedad que rechaza su posible salvación sólo para defender los privilegios del poder y la inmortalidad es atractiva y hace de esta una película diferente.

Y lo mejor de todo es que nada de esto ha impedido que los hermanos Spierig doten a la película de un muy sano sentido del humor que, contrariamente a su anterior trabajo, no se siente nunca forzado sino como parte integral de la historia, especialmente con ese Willem Dafoe que parece salido de una cinta de John Carpenter. La mención de este director no es casual porque Daybreakers incluso revela una estructura similar a sus películas a través de varios personajes arquetípicos como el rebelde antisistema de Dafoe o el bastardo corporativo de Sam Neill. Tampoco hay una excesiva indulgencia en las secuencias de acción, lo que ayuda a que la película se sienta bastante equilibrada. Otra cosa que sorprende es que es en el fondo bastante sencilla; el mundo vampírico está apenas sugerido, el argumento transcurre de forma muy rápida y los personajes realmente importantes son muy pocos.

Con esto creo que queda bastante claro lo mucho que he disfrutado de Daybreakers. Es mucho más sencilla de lo que me esperaba pero al mismo tiempo no parece que los hermanos Spierig hayan sido tan domados por la industria. Algunos pueden sentirse un poco decepcionados al encontrar las grandes diferencias con un trailer que prometía una película más entregada a la acción y no a una distopía vampírica con alegorías sociales, y personalmente reconozco que me hubiese gustado ahondar más en el lado monster movie de la historia, pero aún así sigue siendo bastante recomendable y una manera efectiva de llevar el subgénero de vampiros por caminos poco transitados.

publicado por Hombre Lobo el 26 marzo, 2010

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