El zorro de Shane Black se guardaba para sí su mejor guión: aquel que, una vez expuestos y asimilados por todos los clichés del género, los dinamita tras de sí, para hacer casi imposible cualquier revisión o variante.

★★★★☆ Muy Buena

Kiss kiss bang bang

Como mucha gente había puesto por las nubes el estreno en la dirección de Shane Black, el tipo que llevó al cine de acción a lo más alto en los 90 (‘Arma letal’,‘El último Boy Scout’,‘El último gran héroe’) y que luego desapareció prácticamente sin dejar rastro (al menos en el IMDB), me decidí a ver la obra en cuestión. Y a pesar de las expectativas, llegó a sorprenderme. Y cómo.

‘Kiss Kiss Bang Bang’ (2005) cuenta con los elementos clásicos del cine que Shane Black ayudó a confeccionar la década pasada: una improbable pareja de investigadores, una complicada trama con secuestro y muertos a granel, un antihéroe que busca su redención, diálogos cáusticos, un gran final de unos 15 millones de dólares, mínimo…

Pero el zorro de Shane Black se guardaba para sí su mejor guión: aquel que, una vez expuestos y asimilados por todos los clichés del género, los dinamita tras de sí, para hacer casi imposible cualquier revisión o variante. Él creó el monstruo, él lo destruye.

Shane Black se esfuerza en llevarse la contraria a sí mismo, con resultados sorprendentes: el protagonista, Harry Lockhart (enorme Robert Downey, Jr.) es una especie de aprendiz de Martin Riggs o Joe Hallenbeck, con la salvedad de que no pega ni sellos, y de matar ni hablemos. Gay Perry (por fin otro gran papel para Val Kilmer) es su compañero de andanzas, nada menos que un detective blanco, gay, pedante y malhumorado (las antípodas de los personajes interpretados por Danny Glover y Damon Wayans en ‘Arma Letal’ y ‘El último Boy Scout’). Harmony (impresionante y divertida Michelle Monaghan) es la chica sexy, joven y a la que siempre secuestran en los exitosos guiones anteriores de Black, pero aquí es menos sexy, menos joven y bueno, digamos que más difícil de cazar. La trama criminal es un asunto de poca monta, comparado con el tráfico de drogas en el ejército americano o la corrupción del fútbol ídem. En vez de volar edificios por los aires, vuela un mísero ataúd…

Y lo sorprendente, como digo, es que funciona. Probablemente porque Black conoce como nadie al público a quién va dirigida esta película: los mismos fanáticos de su cine de los 90, pero diez años después, saturados, difícilmente impresionables pero nostálgicos del género, al fin y al cabo. Los elementos claves están ahí (química impecable entre los protagonistas, una escenita de tortura claramente autoparódica, malvados pasados de rosca, un coche hundiéndose en el agua…). Y en esta ocasión refuerza el producto con divertidísimos guiños directos al espectador, que sólo tiene dos opciones: salir del cine espantado ante tal timo, al grito de "esto no va conmigo"; o bien olvidarse de profundidad de argumento, de coherencia de tramas, etc., y disfrutar de cada autohomenaje, de cada gag, de cada regla no escrita rota, murmurando para sus adentros: "ya era hora de que volvieras, Shane".

Un 9, pese a que la trama policíaca no se sostiene. Genial.
Lo mejor: El sentido de la autoparodia de todos sus elementos. La química de la pareja protagonista. Michelle Monahan. La escena del dedo.
Lo peor: Su absurda trama policial. Que no se entienda como lo que es.
publicado por Plissken el 17 enero, 2008

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.