muchocine opiniones de cinedesde 2005

Kitano construye una fábula preciosa y minimalista. Un film delicioso y tremendamente divertido, no exento de momentos de gran cine. De lo mejorcito del reciente cine japonés.

★★★★☆ Muy Buena

El verano de kikujiro

Masao (Yusuke Sekiguchi) vive con su abuela. Un día encuentra una foto de su madre y decide buscarla.

Pero Masao no puede viajar sólo, así que un amigo de su abuela, Kikujiro, se ofrece a ayudarle en su búsqueda.

No parece la compañía ideal puesto que es un tipo acostumbrado al dinero fácil y no está dotado para tratar con niños y menos con un niño tan sensible como el pequeño Masao. Pero pronto se pondrá de manifiesto que ambos tienen en común más de lo que parece; Masao descubrirá que el mundo no tiene sentido sin un poco de magia y Kikujiro aprenderá que a veces, un simple juego de niños nos enseña lo que no funciona en nuestra propia vida.

Con reminiscencias a “Mi tío” de Jacques Tati o a “El chico” de Charles Chaplin, en el año 1999, Takeshi Kitano, finalizaba su octavo film: “El verano de Kikujiro“. Tras sus anteriores films policíacos y llenos de violencia que no exentos de su personal humor, como pueden ser “Sonatine o la premiada “Hana-Bi (Flores de fuego)“, en “El verano de Kikujiro” se aparta de ese tipo de cine, para entregarnos una comedia deliciosa llena de vitalidad y mensaje.

Se trata de una road movie que une comedia con drama de forma ejemplar. El film comienza con una imagen de Masao cruzando un largo puente en la ciudad de Tokio (en donde podemos ver que ya lleva las alas de ángel, que le regalaron unos titiriteros, colgadas de su mochila) y a partir de ahí se produce un gigantesco flashback que nos ocupa el resto del film hasta el final.

Kitano separa la película en diversos episodios como si se tratara de la libreta de verano de Masao.

Dichos episodios son los siguientes: Los amigos de la abuela, el hombre que da miedo, el señor es muy raro, no salió bien, la campana de ángeles, el señor juega conmigo, el señor se cae por las escaleras, el hombre pulpo, Adiós.


Masao cruzando el puente

Llega el verano y Masao, un niño de unos 8 años, se queda solo en la ciudad. Él vive con su abuela que trabaja y su madre vive fuera trabajando para ganar dinero para él por eso su abuela le dice que ha de estudiar mucho y esforzarse, a parte él jamás la ha visto. Para colmo, sus amigos, como Yuji,se marchan de vacaciones a la playa con sus respectivas familias.

El pobre Masao sospecha que dicho verano será un hastío, un verano lleno de soledad y aburrimiento (ver esa escena desoladora del campo de fútbol y la burla que le hace el hombre que va en bicicleta (una de las cosas prácticamente omnipresentes en la filmografía de Kitano) a Masao, que ha ido hasta allí con su indumentaria y el balón).

Un día, mientras la abuela estaba en el trabajo, viene el cartero y le entrega una carta. Al verla Masao, ve que es de su madre. Apunta la dirección, recoge sus ahorros y decide irse a buscarla y por fin conocerla. Los amigos de su abuela (Kikujiro y su mujer), deciden que él, Kikujiro, acompañe a Masao en su viaje.

Aquí se nos presenta a Kikujiro (Beat Takeshi) como un hombre despreocupado, sin aparente faena o trabajo a realizar. Se nos dice que es un hombre sin estudios debido a su holgazanería y ya da pistas de su posteriormente demostrada soberbia, mala educación y grosería chulesca.

Kikujiro dando una lección de irresponsabilidad, el primer sitio donde lleva a Masao es a las carreras de bicicletas. Apuesta todo el dinero que tiene más el ahorrado por el niño, y para más inri la única vez que ganan se lo gastan en dormir una noche en un hotel de lujo. Ahí se produce el primero de los sueños de Masao. A destacar ese surrealista plano desde dentro del vaso en donde se vierte el champagne. Más adelante se pueden ver otros planos algo arriesgados como el de la visión de la libélula o el del reflejo de Kikujiro y Masao en la llanta de un coche.

A partir de ahí emprenden un viaje en busca de la madre de Masao, Kikujiro intentará por todos los medios divertir y sustituir las desgracias o decepciones por elementos infantiles y actuaciones que se mueven entre lo chaplinesco y lo absurdo.

Debido a el gasto del dinero dado por su mujer a Kikujiro más el ahorrado por Masao, ambos están destinados a pulular por las carreteras en busca de alguien que les lleve o simplemente ir caminando.

Kitano en este film bebe mucho del cine mudo, de grandes del cine mudo como pueden ser Charles Chaplin o Buster Keaton. No obstante, no deja atrás su lado más circense y nos regala una serie de números al más puro estilo humor amarilloque juega con lo absurdo más radical y a veces surrealista.


Kikujiro y Masao por los caminos

En un principio, Masao no confía en el Señor, que es como él llama a Kikujiro. Kikujiro ha dado muestras de su falta de madurez a pesar de su mediana edad, lo ve casi como un personaje de cómic, como algo extraño a conocer, gracias en parte a las inmaduras acciones cometidas como las apuestas, el robo de un taxi, pisar el césped ignorando el cartel el cual pequeño no es, pescar en un estanque de un hotel, enfrentarse con un camionero, hacerse pasar por ciego, irse del hotel sin pagar y un largo etcétera de circunstacias y situaciones impropias de un señor de esa edad y más si está al cargo de un pequeño.

Como se verá más adelante, este viaje será una lección no sólo para Masao, sino también para Kikujiro, el cual, se reencontrará consigo mismo. Vease esa frase que dice Kikujiro cuando están en la parada de autobús: “Se parece mucho a mí”.

El segundo sueño de Masao, en este caso protagonizado por el hombre que da miedo (un pederasta que intentaba acosar al pobre Masao), como si queriéndole hacer daño, a su lado una mujer (que quizás representa a tan buscada madre) la cual llora y finalmente el hombre se asemeja al del tatuaje de la espalda de Kikujiro, esto queda patente con ese fundido entre la imagen tatuada y el inicio del sueño. Nos viene a decir como si también Kikujiro tuviera 2 personalidades o caras en cuanto a la vida. Quizás Kikujiro tenga solución y puede cambiar y hacerse responsable de algo. En posteriores sueños se podrá ver como El señor (Kikujiro) adopta un puesto privilegiado en ellos, tratándose ya de una persona importante y de confianza en la vida de Masao.


Segundo sueño de Masao

La actitud de Kikujiro con los personajes de este film, tan grotesca y maleducada es como mínimo inverosímil. Quizás el toque fantástico del relato y sobretodo el hecho de tratarse en el fondo de una fábula (recordemos explicada o recordada por Masao, el niño), explique esto. O quizás lo explique su pasado yakuza.

En “El verano de Kikujiro” podemos ver fácilmente 2 homenajes claros, uno de ellos clarísimo. Tras pegarse con un camionero y marcharse junto a Masao con unos titiriteros en su coche, se produce una transición del palo a la naranja, que nos recuerda inevitablemente a la mítica escena de “2001: Una odisea del espacio“, la escena de lo que es la herramienta, su importancia y su utilidad. En una transición o elipsis, claro está, menos elaborada, más sencilla y más corta que en el film de Kubrick.

El otro homenaje es a “Kagemusha“. Los sueños de Masao nos recuerdan a los sueños del ersatz en el film de Kurosawa. Kitano es fan confeso de Akira Kurosawa.


Pasando por un puente, tras haberlos dejado el poeta.


Pescando en el estanque del hotel.


Esperando en la ,llamada por Kikujiro: “la parada de autobús más vieja del mundo

Cuando finalmente llegan al lugar en donde supuestamente han de encontrar a la madre de Masao, se produce una de las escenas más preciosas del film. En realidad, allí ya no vive su madre, y el pesimismo y la tristeza se apodera de Masao que huye hacia el mar (otro de los elementos clave en la filmografía de Kitano y pilar básico de films como por ejemplo “Hana-Bi” o “A Scene at the Sea“). Kikujiro entonces le hará un regalo y se ganará parte del cariño de Masao.

En este caso, el engaño será piadoso no como en ninguna de las anteriores ocasiones, ya que le dice que es un regalo que le ha dejado su madre, cuando no es así.


Cara de decepciones de Masao y Kikujiro tras el encuentro frustrado con su madre.


El momento en que abandonan la playa y deciden regresar a casa.

En el tramo final del film, ambos se encuentran en un camping circunstancial acompañados por los llamados Sr. Simpático (un poeta que se lo reencuentran tras haberles sacado de la parada de autobús) y el Sr. Gordo y el Sr. Calvo (los motoristas ingenuos). Y aquí empieza el festival de humor amarillo made in Kitano lleno de absurdidades y juegos infantiles solo para quitarle de la cabeza a Masao la angustia que le provoca no saber de nuevo donde está su madre y sobretodo no poder haberla visto.

Y Kikujiro los “maltrata” usándolos como “pelota de fútbol” para que el niño se divierta como por ejemplo: los motoristas haciendo de peces, de pulpo (para que pesque ya que en el río ya no hay peces), juegos con cuerdas, a los indios, juego de Si te veo pagas prenda, se visten de extraterrestres,…. y muchas más bajezas kitanianas. Y es a que dichos personajes ,Kitano, nos los presenta como torpes, ingenuos, ilusos pero con un trasfondo y un corazón grandísimos, los cuales no les importa perder su dignidad con tal de que Masao ría y se lo pase en grande.


Masao jugando a un juego con estos singulares personajillos del mundo kitaniano.

En ese tramo hay un inciso en donde Kikujiro aprovecha un instante para visitar a su madre que está ingresada en una residencia o hospital relativamente cercano al lugar del camping. Cuando la ve, Kikujiro entra en un estado similar al que había estado Masao tras la decepción causada por la expectación frustrada por ver a su madre. Y se empieza a dar cuenta que tiene que cambiar su actitud ante la vida y ante los demás.

Al acabar el film en una escena para recordar, Masao le pregunta a el hasta ahora llamado Señor cual es su verdadero nombre, y este le responde Kikujiro. Y le promete que volverán de nuevo a buscar a su madre.

Al finalizar todos los créditos, se puede ver otra de las pinturas hechas por el propio Kitano, en donde se nos muestra a Masao en el centro durmiendo como en una cuna y seis ángeles (representados como la campana de ángeles regalada por Kikujiro a Masao), en mi opinión representan a las 6 personas que han ayudado a Masao, Kikujiro, los 2 motoristas, el chico y la chica malabaristas y el Sr. Simpático, el poeta.

Kitano se interesó por la pintura tras el accidente grave que sufrió hace unos años. En “Hana-Bi, incluso en “Battle Royale” aparecen algunas de sus pinturas.

Ha sido un viaje de aprendizaje para ambos muy fructífero. Han comprobado aunque parecía que en un principio no tenían nada en común, al final parece ser que no era cierto. Es el inicio de una amistad y cariño mútuo.

El film en sí, representa una lección a Masao importante: la de que hay que seguir luchando por lo quieres sin dejarlo estar. A Kikujiro el viaje le ha enseñado que es capaz de encargarse de alguien, de responsabilizarse de algo si quiere. En un inicio, parecía la persona menos idónea para acompañar al pequeño pero a pesar de las dificultades y las irresponsabilidades cometidas por parte de él ha cumplido con el trato que acordó con su mujer. Y es que a veces un simple juego de niños enseña a uno lo que no funciona en su propia vida. Ambos partieron como 2 desconocidos con muchas cosas en común desconocidas para los 2, como por ejemplo que ambos adoran a sus madres y sienten no poder estar con ellas.


En el circunstancial camping.

El hecho de que el viaje en cuestión haya sido más importante para Kikujiro que para Masao, que creo que es evidente, queda también reflejado en el título del film, cuando aparentemente el protagonista es Masao y es por él que se van de viaje ambos.

En “El Verano de Kikujiro“, la música corre a cargo de uno de los ilustres colaboradores de Kitano: Joe Hisaishi (que por cierto, también compone para los films del Studio Ghibli dirigidos por el gran Hayao Miyazaki). Una melodía que une simpleza con calidad la cual produce inevitablemente nostalgia. Junto a Kenji Kawai (”Avalon“, “Princess Blade“, “Ghost in the shell“, “Innocence“) , uno de los mejores compositores de bandas sonoras japoneses actuales. El tema principal es una de las mejores partituras de Hisaishi hasta el momento.

Como anécdota decir que que en parte este film es un homenaje al padre de Takeshi Kitano llamado curiosamente Kikujiro. La relación que se dan en el film entre Kikujiro y Masao es similar , solo en parte claro está. Su padre, parece ser, que era una persona distante, con poca relación con su hijo (Takeshi), vamos que lo veía como un personaje duro pero con buen corazón algo así como el Kikujiro del film (ex-yakuza problemático e insultón pero con un grandísimo corazón y en el fondo una excepcional persona).

En conclusión, “El verano de Kikujiro” es una fábula preciosa, minimalista y que por primera vez en un film de Kitano gustará a todos los públicos, ya sean usuales del cine oriental o no, porque lo que nos transmite es un mensaje universal y utiliza un lenguaje (salvo en los sueños de Masao) linial y sin demasiados usos narrativos tan abstractos como en la mayoría de su restante filmografía. Y otra cosa a tener en cuenta, la violencia es prácticamente inexistente en esta cinta.

Kitano siempre nos sorprende en cada una de sus películas. Es capaz de hacer cine con grandes dosis de violencia, comicidad o chambara y salir airoso del intento, y es que creo que estamos ante uno de los mejores cineastas de la actualidad y posiblemente de la historia.

Un film delicioso y tremendamente divertido, no exento de momentos de gran cine.

Lo mejor: Prácticamente todo, desde el riesgo de la propuesta (nunca cae en tópicos) y la polivalencia de géneros de Kitano. Su emotividad minimalista. El majestuoso score de Joe Hisaishi.
Lo peor: Nada.
publicado por Javier G. Pasamón el 18 enero, 2008

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