Civilización contra incultura, la ciudad opuesta al campo, raíces que nos acompañan toda la vida, miedo a lo desconocido, el otro «»yo»» escondido tras nuestro típico rostro… Perros de paja, un gran trabajo de Peckinpah.

★★★★★ Excelente

Perros de paja

Ni el Cielo ni la Tierra tienen sentimientos; tratan a las cosas del mundo como si fueran perros de paja (LaoTsé).

Civilización contra incultura, la ciudad opuesta al campo, raíces que nos acompañan toda la vida, miedo a lo desconocido, el otro "yo" escondido tras nuestro típico rostro… Perros de paja, uno de los films más violentos de Sam Peckinpah (aunque la mayor parte de esa violencia no se vea en pantalla) gira entorno de todos estos temas y sus interpretaciones pueden ser muy variadas. Todo depende, claro está, del ojo con que se mira.

Un joven matemático norteamericano, David Sumner (Hoffman), se muda con su mujer Amy (Susan George) al pueblo natal de ésta en Gran Bretaña para escapar de caos y la violencia de los Estados Unidos. Sin embargo su vida no será tan idílica como podrían haber esperado, y pronto tendrán que enfrentarse a los ataques y abusos de la gente del pueblo.

Peckinpah sabe construir muy bien la imagen de un joven apocado a quién su mujer acusa de cobardía, para luego dar la vuelta al personaje. David es el ser humano ciudadano, es la civilización y la ley, pero envuelto en un medio peligroso y hostil y bajo una situación límite se mostrará como un depredador que defiende su territorio. No es casual que su hogar se torne una fortaleza, una posición de fuerza desde la cual poder defenderse.

Si David es la mente, Amy es el cuerpo, apegada a la vida, y con un sistema de valores que chocarán con los de su marido. Cuando sea atacada por Charlie, usará sus propios métodos y sus propias armas para salir del trance. También representa una suerte de dualidad: escapó de su pueblo para buscar otra vida, y se casó con un hombre inteligente, no guapo, pero por otro lado no podrá escapar de su pasado, de sus propios códigos de honor y su propia educación. Pedirá a David que luche por ella, que se enfrente a los matones.

En medio de toda esta pólvora sólo hace falta un detonante, y ese será Henry Niles (mi querido David Warner), una suerte de disminuido psíquico que ha tenido problemas con la ley por acosar a algunas jovencitas, y cuyo encuentro con la hija de Tom Hedden acabará provocando el asedio al hogar de los Sumner.

En esos primeros momentos de nuevo surgirá la confrontación entre dos mundos distintos, el de David y el de Amy. Él apelará a la justicia, a lo que la mayoría de nosotros tendría en mente en tal caso. Ella, mucho más pragmática, es como un animal acosado, y pide a David que dé a los Hedden lo que buscan. "Realmente no te importa, ¿verdad?", dice David. Pero, ¿hasta dónde puede confiar uno en la ley? Aislado de todo y de todos, parece que la única ley que pueda sobrevivir en ese momento sea la ley primaria del Talión.
publicado por Moebius el 22 enero, 2008

Etiquetas relacionadas

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.