Onírica, hipnótica, ambigüa, poética y maravillosa obra perfectamente hilvanada y estudiada por Lynch. Lo mejor de Mulholland Drive es la sensación de satisfacción y plenitud que te otorga cuando la has entendido.

★★★★★ Excelente

Mulholland drive

No sé muy bien como empezar este comentario sobre la inclasificable obra de David Lynch, así que simplemente diré que es espectáculo visual estupendo. Magia para los ojos. Onírica, hipnótica, ambigüa, poética y maravillosa. Perturbadora hasta el infinito. Caótica en todos los sentidos. Es una de esas obras que no deja indiferente a nadie, o la odias o la amas; y yo precisamente soy de los que la ama. No intentes buscar lógica o coherencia alguna durante su visionado (ni tras el), únicamente déjate llevar por lo que transmite. Abre la mente y prepárate para un viaje sin retorno hasta el universo Lynch. Y es que esto señores, es Mulholland Drive. Película tras película, David Lynch no deja de sorprenderme y apasionarme a partes iguales. La fuerza y energía de sus imágenes es apabullante.

Esa habilidad que tiene para mezclar las situaciones y contexto es de un genio. El tratamiento que le da a la música en todas sus películas resulta misterioso, impactante y acertadísimo. Lynch tiene esa capacidad innata en algunos directores de dejar en estado de shock al espectador tras sus películas. De dejar que sea el mismo espectador quien interprete y le de forma a lo que acaba de ver. Lynch te da el lienzo y las pinturas, y eres tú quien debe pintar el cuadro. Lynch te insinúa y tú interpretas. Lynch no muestra y tú buscas desesperadamente "algo" en el plano. Lynch nos da un rompecabezas, y somos nosotros quienes debemos montarlo. Que genio de la sugerencia tiene el séptimo arte. Y que dure por muchos años más. De apasionante atmósfera delirante, austera e inquietante te atrapa a los pocos minutos y lo mejor que puedes hacer es dejarte llevar. He llegado a la conclusión de que con el cine de Lynch hay que abandonar toda esperanza de lógica y coherencia, dejar de buscar el porqué de las cosas y zambullirse de lleno en lo que nos vomita Lynch. En cuanto al elenco de Mulholland Drive, sobresale una estupenda Naomi Watts por encima de todos y todas. Con su doble papel (PISTA) intenta engañar (más bien Lynch) al espectador para confundirnos y que no entendamos nada. Estamos en sus sueños, y en sus sueños todo puede ser posible.

Luego tenemos a una muy sensual Laura Helena Harring también bordando su papel de amnésica donde la ambigüedad y el desconcierto se apoderan de él. De fotografía oscura y tenebrosa, juega con los colores a su antojo (sobretodo azul y rojo, PISTA), a la vez que mueve la cámara de una forma tan subjetiva, que parece que la lleves tú mismo en algunos momentos (escena del vagabundo y dentro del apartamento). Atención al orden que le da Lynch a los títulos finales (que pillo eres, David); en orden de apariencia… (PISTA). Con escenas memorables, como la mordaz crítica al mundo de Hollywood y sus peones; escenas difíciles de olvidar y cargadas de sentimiento como en el teatro o en la audición; y momentos de una belleza extrema como la escena lésbica, Mulholland Drive se convierte en todo un referente del cine actual; lleno de simbolismos y cargado de metáforas.

En definitiva, un relato que desmorona por completo todos los convencionalismos cronológicos y narrativos a los que estamos acostumbrados. Lynch coge los cánones y clichés del cine normalmente aceptado por el gran publico y les da un giro de 180 grados. Hipnótica y onírica es una cinta para el disfrute de los sentidos. Inteligente a más no poder y perfectamente hilvanada y estudiada por Lynch, resulta de lo más estimulante. Lo mejor de Mulholland es la sensación de satisfacción y plenitud que te otorga cuando la has entendido.
Lo mejor: La atmosfera, la fotografía, Naomi Watts y el halo perturbador que todo lo envuelve.
Lo peor: Requiere de varios visionados para comprender al 100% el sentido de la obra.
publicado por Jaime Martínez el 3 febrero, 2008

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