Única película de ciencia ficción realizada por Fred M. Wilcox, quien logró crear un verdadero clásico del género, que a más de cincuenta años de su estreno, sigue viéndose como un film inteligente, bien logrado y completamente disfrutable””

★★★★☆ Muy Buena

El planeta prohibido

“El Planeta prohibido” (1956), es un film de ciencia ficción dirigido por Fred M. Wilcox, y cuyo guión, obra de Cyril Hume, es una adaptación de la historia escrita por Irving Block y Allen Adler, la cual está inspirada en la obra “La tempestad” de William Shakespeare.

En el año 2200, una expedición liderada por el comandante Adams (Leslie Nielsen) llega al planeta Altair-4, con el fin de averiguar que fue lo que ocurrió con los tripulantes de una misión anterior. Allí encontraran a los dos únicos sobrevivientes de aquella tripulación; el Dr. Morbius (Walter Pidgeon), que ha estado investigando por 20 años los avances científicos, de una milenaria raza que habitó el planeta, y su hija Altaira (Anne Francis).El científico, les relata lo que aconteció con sus antiguos camaradas, no sin antes advertirles que es mejor que abandonen el lugar por su propio bien. Pese a esto, el comandante Adams y sus hombres deciden quedarse a investigar, sin imaginarse que pronto se encontraran cara a cara con aquello que asesinó a la anterior tripulación.

Los años cincuenta se caracterizaron por la gran cantidad de films de ciencia ficción que fueron producidos, los cuales no resaltaban precisamente por su calidad técnica, debido a que la gran mayoría de estas películas contaban con bajos presupuestos, por lo que caían en los esquemas de las cintas serie B o Z. En gran medida, este movimiento fue impulsado por el éxito de “La guerra de los mundos” (1953), del director George Pal, hecho que motivó a los diferentes estudios a probar suerte con el género. De la misma forma, estas películas simbolizaban las preocupaciones de la sociedad de la época, que en aquel entonces, estaba enfrentada a la paranoia generada por la Guerra Fría. Los “enemigos” de la nación, eran representados por seres extraterrestres, cuya meta era la conquista de la Tierra, así como también la obtención del control de sus habitantes, mientras que la tecnología era vista como el elemento que llevaría a la perdición del hombre.

“El planeta prohibido” presenta un gran número de características que la diferencian del resto de las producciones de la época. El estudio Metro Goldwyn Mayer, bendijo con un holgado presupuesto a este film, debido en gran parte, al entusiasmo mostrado por el productor Nicholas Nayfack, por lo que esta película es considerada una de las primeras superproducciones de ciencia ficción realizadas en Hollywood. Pero no solo eso diferencia a esta cinta de otras del mismo género, sino que también una serie de elementos de la trama distan bastante de la típica película de ciencia ficción de la época.

Era normal esperar que en este tipo de films, se vieran múltiples enfrentamientos entre los seres invasores y los humanos, tal y como ocurría por ejemplo en “La guerra de los mundos”. En esta cinta, lidiamos con una amenaza invisible, y a pesar de que si existen enfrentamientos entre los tripulantes de la expedición y la bestia que los acecha, gran parte de la acción ocurre a nivel verbal, entre el comandante Adams y su anfitrión, el Dr. Morbius. Este último es poseedor de una serie de artefactos inventados por los Krell, raza la cual habitaba hace miles de años aquel planeta y la cual era poseedora de una inteligencia superior a la humana. Entre esos elementos destaca una máquina capaz de materializar los pensamientos de quien la utilice. Es alrededor de esta máquina que gira el conflicto principal de la cinta. Son nuestros propios miedos y sentimientos malsanos, los que producen monstruos en nuestro subconsciente, y tarde o temprano esos monstruos pueden volverse en contra de la gente que nos rodea, o incluso en contra de nosotros mismos.

Técnicamente el film presenta una serie de puntos destacables, especialmente en lo que a elementos visuales se refiere, distanciándose bastante del resto de las cintas del mismo género, partiendo por los estupendos decorados realizados por Cedric Gibbons, que logran el objetivo de situarnos en un escenario inhóspito e intimidante que caracteriza a la superficie del planeta, mientras que por otro lado, se las arregla para crear un mundo subterráneo, lleno de maquinaria muy acorde con los avances tecnológicos alcanzados por la raza que solía vivir en aquel lugar. El paseo por aquellas instalaciones causa bastante asombro, más aún considerando la época en que fue diseñado. El vestuario por su parte, no resulta para nada ridículo, y forma parte de uno de los aciertos de la película.

Otro elemento visual que representa una gran diferencia con el resto de los films del género, es el curioso hecho que la tripulación del comandante Adams viaje en un platillo volador, artefacto que la mayoría de los autores atribuía como propio de los alienígenas. La elección de este artefacto como medio de transporte intergaláctico, obedece a una necesidad de mejorar los efectos especiales de la época, que por lo general resultaban bastantes irrisorios. Esta preocupación por los efectos especiales, les valió una nominación al Oscar.
Lo visual esta perfectamente acompañado por la primera banda sonora conformada por completo por música electrónica, la cual es utilizada mayoritariamente para anticipar aquellos momentos en que pareciera que la amenaza es inminente.

La película cuenta con actuaciones bastante correctas, destacando los tres actores principales. Curioso es el caso de Leslie Nielsen, quien en sus inicios participó en una serie de films, mayoritariamente ocupando roles secundarios, siendo este uno de los pocos roles protagónicos que obtuvo, para luego trabajar un gran cantidad de años en diferentes series de televisión. Fue durante la década de los ochenta, que obtuvo mayor notoriedad como actor cómico, gracias a su participación en el film “Airplane” (1980).

Pero sin duda, la principal estrella del film, es Robbie, el robot mayordomo de Morbius, que alcanzó una gran popularidad, participando en algunas series de televisión, además de participar en el film “The invisible boy” (1957), una especie de spin off de esta cinta.

Esta película representa una gran influencia dentro del género de la ciencia ficción. Muchas veces se ha hablado de los distintos elementos de la cinta, que pueden ser vistos en la mítica serie Star Trek, como por ejemplo las personalidades de los tres tripulantes centrales de la serie, las cuales son bastantes similares a las de los tres hombres al mando de este film. También existen algunas similitudes en el vestuario, o podemos encontrar el artefacto (unas columnas que de energía que protegen a los tripulantes durante el aterrizaje en el planeta)que perfectamente pudo ser la base, para la creación de los beams de teletransportación vistos en el Enterprise.

A pesar de la serie de elementos positivos que presenta el film, no deja de presentar algunas falencias en el guión, que pese a que a más de alguno le pueden resultar molestas, a la larga no resultan mayormente importantes. Como sucede con muchas obras, esta cinta en su momento no fue muy bien recibida por el público, debido en gran parte, a lo denso del conflicto central. Sin embargo, con el pasar de los años alcanzaría el reconocimiento que merece realmente. Esta seria la primera y la última película de ciencia ficción realizada por Fred M. Wilcox, hecho lamentable ya que logró crear un verdadero clásico del género, que a más de cincuenta años de su estreno, sigue viéndose como un film inteligente, bien logrado y complemente disfrutable.
publicado por Christian Sandoval el 11 febrero, 2008

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