Batman está llena de secuencias memorables y, de nuevo, repleta de la imaginería de Burton y de su sentido del humor.

★★★★☆ Muy Buena

Batman

Tercera reseña de la carrera cinematográfica de Burton, antes de hacer una pausa cronológica para asistir la semana que viene a la última de sus creaciones, la esperadísima “Sweeney Todd”. Pero no nos adelantemos y vayamos al tema.

A finales de los 80, Tim Burton esperaba expectante al estreno en los cines de “Bitelchús”, pues de como funcionara la película en taquilla dependía de que le asignaran como director a un proyecto millonario que llevaba rodando por los estudios de la Warner al menos 10 años: una adaptación cinematográfica de Batman, el célebre y oscuro personaje que Bob Kane había inventado para DC. Un millonario con una cara oscura, que por la noche se disfraza para combatir a los criminales más freaks en la corrupta Gotham City.

Tras la magnífica acogida por parte del público de “Bitelchús”, finalmente la productora accedió a dejar en manos de Tim Burton tan faraónico proyecto y éste se lo tomó muy en serio. Batman, tras la paródica serie televisiva de los sesenta, necesitaba un lavado de cara y el público comiquero volvía a tener verdadera pasión por el personaje después de dos novelas gráficas que marcaron un hito en la historia de los superhéroes, “El regreso del caballero oscuro” de Frank Miller y “La broma asesina” de Allan Moore, en la más célebre lucha del caballero oscuro contra el Joker. Ambos personajes presentaban a un Batman mucho más oscuro y psicológico, muy en la línea de los proyectos que a Burton le interesaban.

Burton eligió para el papel de Joker al histriónico Jack Nicholson, decisión que fue acogida como perfecta por la inmensa mayoría de los fans del personaje, pero no sucedió lo mismo con el actor que encarnaría a Batman. El director, un tipo con poca facilidad para iniciar nuevas relaciones profesionales y que siempre ha preferido trabajar con gente con quien tuviera confianza, eligió a Michael Keaton, con quien había realizado “Bitelchús”, obteniendo una reacción en contra masiva por parte de los forofos del cómic. Keaton era poco conocido por aquella época y se consideraba un actor de comedia, un bufón que iba a calzar las mallas del superhéroe, lo que a todo el mundo recordó de nuevo la serie de los 60 y empezó a maldecir contra la película. Pero Burton conocía la capacidad de transformación de Keaton y su planteamiento de la película era bien distinto.

Lo que en un principio iba a tratar el nacimiento de Batman y su pelea contra el Joker, ayudado de su compañero Robin, acabó centrándose tan solo en la lucha contra el malvado bufón. Burton no estaba seguro de cómo introducir el personaje de Robin, así que decidió eliminarlo de la ecuación, tanto aquí como en la secuela.

Otro de los aspectos que se decidió cambiar para la película, es el aspecto del superhéroe. Al igual que haría más tarde Bryan Singer con los X-Men, Burton decidió despojar a Batman de las mallas y el traje gris, para enfundarle en una armadura negra con una falsa musculatura. Una apariencia que pudiera imponer a sus enemigos y que los hiciera dudar a la hora de enfrentarse a él.

Así, “Batman” es una película oscura, en una Gotham City sobrecargada y sucia, donde el crimen campa a sus anchas sin que la policía pueda hacer nada. Es entonces, cuando un ser vestido de negro y con la forma de un murciélago surge para combatir el mal en las calles de la ciudad, pero, casi al mismo tiempo, un terrible psicópata, desfigurado tanto física como emocionalmente, aparece tratando de poner a la gente en contra del guerrero oscuro.

Michael Keaton está fantástico en su creación de un Bruce Wayne retraído y con un halo triste, que se debe enfrentar a un Joker cruel y paródico, sin la menor barrera moral, en una actuación de Jack Nicholson que quedaría como referente del personaje de ahí en adelante.

El reparto lo completan Kim Basinger en un papel sin demasiado jugo, la clásica chica de la película, con una actuación meramente correcta y Michael Gough en el papel del fiel mayordomo Alfred, personaje que mantendría en las tres secuelas posteriores y que trabajaría con Burton en otras de sus películas.

“Batman” está llena de secuencias memorables y, de nuevo, repleta de la imaginería de Burton y de su sentido del humor. Las macabras y asesinas bromas de Joker, los mimos vestidos a rallas blancas y negras, los gadgets absurdos, las escenas imposibles y poderosamente visuales. El universo del director seguía en plena expansión.

El género de los superhéroes sufrió un vuelco después del “Batman” de Burton. Por fin se trataba un personaje de estas características de forma adulta y oscura, centrándose en los aspectos psicológicos del héroe. Ya no era un tipo en mallas de colores, sino que era algo más, era un hombre vulnerable y traumatizado por un pasado trágico.

Tim Burton volvía a dar en el blanco.

Lo mejor: Un superhéroe humano y psicológicamente complejo y un adversario totalmente alocado.
Lo peor: Las canciones de Prince, un poco metidas con calzador.
publicado por Heitor Pan el 11 febrero, 2008

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