Comedia de familia (que no familiar) brillante, a ratos incluso deslumbrante, que se apoya en un espectacular uso de la música, el montaje y la puesta en escena.

★★★☆☆ Buena

CRAZY

Zac Beaulieu es el cuarto hermano de una familia canadiense de lo más normal, en mitad de los años 60. Y desde su nacimiento, el día de Navidad, se siente distinto. Su madre cree que tiene dones curativos. Su padre cree que tiene un don para la música. Sus hermanos creen que es un "marica meón". Y él sólo quiere ser normal. Pero hay personas que están llamadas a ser especiales, y Zac es una de esas personas.

‘C.R.A.Z.Y.’ es el cuarto largometraje de Jean-Marc Vallée, director canadiense que, hasta ahora, no había brillado mucho, por decirlo de forma suave. Pero con esta comedia de familia (que no familiar) consigue una obra brillante, a ratos incluso deslumbrante, que se apoya en un espectacular uso de la música, el montaje y la puesta en escena (memorable la iglesia al ritmo del ‘Simpathy for the devil’). Las interpretaciones están a la altura, sobresaliendo entre todos Michel Côté (entrañable padre sesentero, a años luz del Antonio Alcántara de ‘Cuéntame’) y Pierre-Luc Brillant, el hermano mayor de Zac (le saca mucho jugo al típico personaje víctima de las drogas). Marc-André Grondin es el protagonista absoluto (Zac de los 16 a los 21 años), pero resulta poco creíble en ocasiones, sobre todo en los momentos de máxima crisis del personaje. En cambio, Émile Vallée, hijo del director, se maneja con mucha soltura como Zac de los 6 a los 8 años.

El gran problema de la película es que se trata de la biografía, contada en primera persona, de un joven que busca su identidad sexual en una época en la que no se permitían dudas al respecto. Y mientras en la primera parte del film (Zac niño) el hilo narrativo es claro y brillante, con un estilo prácticamente calcado al de la genial ‘Uno de los nuestros’ de Scorsese, en la segunda parte de la historia la problemática de Zac se diluye ante el problema familiar más acuciante: la drogadicción de Raymond, el bala perdida. La búsqueda del personaje principal pasa a segundo plano, y las tramas secundarias ahogan a la principal, hasta prácticamente el final de la película.

Pese a ello, el conjunto que forma ‘C.R.A.Z.Y.’ es el de un excelente retrato de familia, con momentos realmente gloriosos (el eterno karaoke de Charles Aznavour, la performance de Zac como Ziggy Stardust, el divertido baile de la boda de uno de los hermanos, la travesía en el desierto) y que deja un buen sabor de boca, pese a su indefinición a la hora de mostrar la evolución del protagonista y su precipitado final. Además te hace salir del cine tarareando el tema principal del film, el inmortal ‘Crazy’ de Patsy Cline, canción que encierra el verdadero espíritu de la familia Beaulieu.

Un 7,5
Lo mejor: La combinación de narrativa visual e imágenes. El pequeño Émile Vallée.
Lo peor: La pérdida de fuelle del conjunto en su último tercio.
publicado por Plissken el 12 febrero, 2008

Enviar comentario

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.