Más que una película, Monstruoso (Cloverfield) es una excelente campaña de marketing, viral para más señas. Porque de cine, más bien poco.

★★☆☆☆ Mediocre

Monstruoso

Más que una película, Monstruoso (Cloverfield) es una excelente campaña de marketing, viral para más señas, que ha mantenido en vilo y con la intriga en el cuerpo a millones de aficionados a través de Internet meses antes que se estrenara con sus ingeniosos juegos, pistas y despistes, y webs ocultas.

Porque de cine, más bien poco. La hiperrealidad y la aplicación de las nuevas tecnologías más cercanas y accesibles al ciudadano de a pie, en este caso una videocámara casera, se confunde con el tembleque y movimiento constante para encuadrar, y dinamizar, esta película de monstruos que podría haber sido, no especialmente original, pero si notable por sus niveles de tensión y desconcierto en la historia de este bicho, un pez mutante, arrasando Manhattan y levantado, de paso, los recuerdos del fatídico 11-S.

Un sonido atronador, que en un par o tres de momentos hacen vibrar la sala de cine, al más puro y viejo estilo sensorround de los años setenta (con “gloriosos” títulos como Terremoto o Montaña rusa), que hacia temblar literalmente el patio de butacas; y unos perfectos efectos visuales, no llegan para tapar lo fallido de este filme dirigido por Matt Reeves. Un intento de hacer algo que no distinto (ahí están Aliens, The host, El proyecto de la bruja de Blair, [Rec], Godzilla… ), pero sí adaptado (erróneamente) a los nuevos tiempos.

Y rápidamente ya se ha anunciado la secuela, que dirigirá el mismo Reeves, porque a tenor de lo poco o nada que cuenta, Monstruoso, o mejor llamarla por su título original, Cloverfield, dejará con ganas de saber más, y todo tipo de detalles a aquellos aficionados que pueda enganchar.

Valorando que tras la producción está el astuto creador de la ya mítica serie Perdidos, J.J. Abrams, el filme no es más que un fragmento, tomado por la mitad, de una cadena de enigmas e historias entrelazadas sobre el como, cuando y porque, que podría alargarse y complicarse indefinidamente como un nuevo serial adaptado a la gran pantalla y cuya franquicia podría hacerse interminable.

Cloverfield… ¿es el cine del futuro? Esperemos que no. Esa cámara que no se está quieta ni un instante y no resulta creíble:¿existe alguien tan torpe, o superdotado, como para seguir filmando en momentos de tanto peligro, debiendo saltar por entre edificios o huir como alma que lleva el diablo si quiere salvar el pellejo?. Y provoca más bien nefastos efectos (instantáneos) como la total imposibilidad de saber lo que está sucediendo en pantalla o sobre todo, y muy especialmente, un doloroso mareo.

De aquí que el momento más celebrado, llegue precisamente con el destino que correrá el portador (en la ficción) de la dichosa cámara en mano .¿Un filme monstruoso? Pues sí.

publicado por Carles el 13 febrero, 2008

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