muchocine opiniones de cinedesde 2005

Más allá de la notable interpretación de Viggo Mortensen, el descenso moral de John dispara algunos problemas.

★★★★☆ Muy Buena

Good

Good camina por el mismo sendero que los últimos grandes exponentes cinematográficos referidos al nazismo. A diferencia de algunas películas, como El lector, donde el nazismo representa el pasado que ha dejado huellas imborrables en los personajes, Good trabaja, como la mayoría de estas películas, desde el corazón mismo del horror nazi. Camina por el mismo sendero, ya que, de acuerdo al enfoque actual (que, básicamente, analiza el papel del pueblo alemán durante la época más oscura de la Historia moderna), lo principal es indagar en el debate moral, lejos de la bipolaridad y el maniqueo belicista. Cuando el relato proviene desde el cine alemán, esta lectura deja ver un complejo mapa de sensaciones, desde la necesidad de lavar culpas, hasta la más sincera autocrítica. Cuando la misma lectura proviene del exterior (como este caso, más allá de contar con coproducción alemana), el discurso es, a priori, más lineal, pero no por ello menos valioso.

Aquí tenemos a John, un profesor de Literatura que es convocado por el gobierno nazi para escribir un ensayo sobre la eutanasia (que podría funcionar como piedra fundante y justificadora de la ideas eugenésicas, de selección racial, del nazismo), basada en una novela publicada por él años atrás, inspirada en el sufrimiento de su madre y cuyo motor principal es la humanidad y la compasión, lejos de cualquier idea política o ideológica. John, quien hasta ese momento había evitado afiliarse al partido, pese a que esto frenaba su ascenso laboral, finalmente acepta el pedido del gobierno, y mientras asistimos a su escalada social, y su cada vez más evidente coqueteo con las altas esferas del poder, lo que realmente observamos es su inevitable descenso moral. Naturalmente, la Historia y sus correspondientes exponentes fílmicos, han hecho que las sociedades internalicen quién ha vestido el uniforme del Mal por aquellos años, por ende se agradece que este eje no sea el central en esta historia. Luego de más de medio siglo, no necesitamos que una película nos remarque este aspecto.

Sí valoramos que se ponga en tela de juicio el papel de la sociedad alemana, que, bendecido por el paso del tiempo (y la Historia), el cine elija ahora plantear preguntas, luego de décadas de obvias respuestas. Más allá de la notable interpretación de Viggo Mortensen, que le aporta a su personaje toda la humanidad necesaria para describir los vaivenes morales de un personaje que representa a todo un pueblo, testigo menos silenciado que silencioso del horror, el descenso moral de John dispara algunos problemas. El primero es que su descenso moral se da en paralelo a los drásticos cambios en su vida personal. No es difícil darse cuenta que la película (y tal vez el libro original) elige establecer un paralelismo concreto. Mientras John decide cumplir con el pedido del gobierno, decide a su vez seguir su corazón, su instinto o tal vez solo su impulso sexual, y separarse de su mujer y madre de sus hijos, para comenzar una nueva vida junto a su amante, una estudiante con una cada vez más progresiva inclinación hacia el ideario nazi. Uno podrá tener su propia opinión respecto a la decisión de John, pero la idea de establecer un paralelismo entre su elección a colaborar con el nazismo, y su decisión de comenzar a convivir con su amante (según el discurso de la película, nunca deja de ser su amante) es, cuanto menos, irresponsable. Afirmar que esa elección representa un descenso personal y moral, pone esa cuota discursiva en la línea del propio cine nazi, con maridos que vuelven arrepentidos al hogar, y la familia como pilar fundamental de la revitalización del pueblo alemán (concreta, contundente y sostenida afirmación del discurso oficial).

Otro aspecto problemático es la contracara de John, Maurice. Maurice representa todos los estereotipos de la intelectualidad judía de aquella época. Es un psicoanalista que ha atendido a John y en cuyo vínculo ha primado la amistad más estrecha. A medida que John asciende en el poder, suponiendo que ese ascenso no lo separará de sus convicciones, le promete a Maurice una colaboración que, desafortunadamente para ambos, nunca llega. Si el personaje de John nunca deja de mostrarse rico en todas sus facetas, su contracara se muestra excesivamente lineal, puesta ahí casi exclusivamente para que John se enfrente con la verdad del horror nazi.

Y si estos aspectos evidencian dos problemas gravísimos para la contundencia discursiva del film, el plano final, con un John topándose por primera vez con la realidad de los campos de concentración (mientras que en el resto de la película, la contracara de los campos se encuentra, convenientemente, ajena a los ojos del espectador), resumiría la desolación como resultado directo de la irresponsabilidad moral del hombre (y el pueblo) alemán. Ahora bien, este plano, que se va abriendo lentamente para mostrar el horror de los campos, traduce dos significados opuestos respecto a la mentalidad y la moral alemana: Por un lado, que el horror es consecuencia directa de la complicidad y el silencio del pueblo, y por otro lado, que si el pueblo no se enfrenta nunca con la cruda realidad de las vejaciones humanas y el asesinato sistemático promovido e impulsado por el gobierno nazi, difícilmente pueda entender lo que sucede, con lo cual la complicidad o el silencio de la gente no sería más que una acción común y lógica dentro de semejante contexto. Dos versiones completamente opuestas, la mentalidad crítica, y la mentalidad “lava culpas”, se cruzan en un solo plano, y queda a criterio del espectador decidir cuál es la interpretación correcta para el cierre de este complejo, contradictorio y controversial film.

Lo mejor: La excepcional actuación de Viggo Mortensen, y el complejo relato del descenso moral del personaje.
Lo peor: El discutible paralelismo entre su descenso moral y su elección personal, y la construcción estereotipada del personaje de Maurice.
publicado por Leo A.Senderovsky el 29 julio, 2009

Enviar comentario

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.