Narrada con brillantez, con grandes planos generales en las escenas dramáticas, donde los personajes quedan lejanos, apartados a un lado, adquiriendo un valor dramático al destacar más su soledad.

★★★★★ Excelente

El buscavidas

Elprimerhombre es atraído por el juego, lleno de personajes corruptos que no paran de beber ni de fumar, a los que no les importaría vender su alma al diablo para conseguir más dinero. Un mundo en el que el más listo es el que lleva la voz cantante, el que consigue unir carácter y talento para llegar lo más lejos posible.

 

En El buscavidas, el director Robert Rossen, basándose en la novela homónima de Walter S.Tevis, expone todo lo que conlleva ser un buscavidas, una especie de estafador que intenta obtener un buen capital con artimañas predispuestas, haciendo creer que es un principiante, consiguiendo de esta manera que las apuestas aumenten y decidiendo cambiar las tornas cuando lo cree oportuno, demostrando parte de su verdadero talento. El personaje principal de la película, Eddie Felson, interpretado magistralmente por Paul Newman, es un jugador de billar con gran talento pero con alma de perdedor nato. Su falta de autoconducta ante altas expectativas hace que retroceda siempre en su empeño, sumergiéndose en la bebida como única excusa a la que agarrarse.

 

En la primera media hora vemos una espeluznante partida de billar entre Eddie Felson (conocido como “el rápido”) y Minnesota Fats (interpretado con gran clase por Jackie Gleason), con hombres trajeados como espectadores, atentos al fabuloso espectáculo que están presenciando. Gleason ya era un buen jugador de billar, en cambio Newman admitió en una entrevista que nunca había cogido un taco. Sin embargo, el señor Newman nos ofrece una muestra de su gran calidad, con una extraordinaria precisión a la hora de expresarse. Cualquiera diría que nunca ha jugado al billar de la forma en que se mueve alrededor de la mesa y de cómo coge el taco y le pone tiza.

 

Willie Mosconi, que en aquel entonces era campeón mundial de billar de ocho bolas (conocido también como “pool”, el billar americano de bolas lisas y rayadas), fue el asesor técnico de Newman durante dos semanas y le enseñó cómo parecer un jugador de billar y un buscavidas. Newman solía practicar durante varias horas en un instituto de chicas, yendo en moto disfrazado para pasar desapercibido y no ser acosado. Y aunque en las jugadas más increíbles se ven sólo las manos del personaje de Eddie Felson, que son las de Mosconi, en otras jugadas, también bastante sorprendentes, es el propio Newman el que las ejecuta. Por cierto, Mosconi aparece en la película recogiendo las apuestas de la gran partida del inicio y para el papel del personaje principal, él había sugerido a Frank Sinatra, ya que era un buen amigo suyo y creía acertada su elección.

 

En este film, todos los actores tienen una gran presencia en la pantalla, sobre todo George C. Scott, cuyo personaje tiene mucho peso. Entre lo mejor están sus diálogos con Eddie, intentando hacerle ver que sin alguien como él que le respalde nunca llegará a nada, siendo un don nadie. Le habla de la autocompasión, “uno de los mejores deportes de interior que a todos les gusta”.

 

Y la fotografía es otro de los hallazgos de esta película. Gracias a ella, la sala de billares Ames, en Nueva York, cerca de Times Square, está iluminada con un estilo exquisito, resaltando el contraste entre la luz de las lámparas de las mesas y el fondo del local. La autenticidad de los personajes es respaldada por esta iluminación y también por una gran puesta en escena.

 

Robert Rossen tuvo su mayor galardón con All the king’s man (aquí conocida como El político) en 1949, ya que obtuvo 3 Oscars, incluyendo el de Mejor Película, pero creo que se le recordará también por esta película, merecida también de varios oscars aunque sólo se llevó 2, uno de ellos el de Mejor Fotografía (curiosamente, Newman se llevó el Oscar con El color del dinero, la secuela de esta).

 

Rossen logra en este film narrar con brillantez gracias al lenguaje del Cine, con planos contrapicados o picados durante las partidas y grandes planos generales en las escenas dramáticas, fuera de las salas de billar, donde los personajes quedan lejanos, apartados a un lado, adquiriendo un valor dramático al destacar más su soledad, como en la estación de autobuses, donde Newman conoce al personaje femenino, interpretado por Piper Laurie, cuya compañía le hará ver al final que debe tomarse la vida de otra manera.

 

Un saludo!

publicado por elprimerhombre el 22 febrero, 2008

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