¡Pasen al mundo de los hermanos Coen! ¡Donde los asesinos son fieles a sus principios y los perdedores son protagonistas!

★★★★☆ Muy Buena

No es país para viejos

El cine de los hermanos Coen siempre nos presenta a personajes extremos, ya sea el paleto extremo o el asesino extremo. En cada entrega de su cine nos ofrecen una mezcla de perdedores y estrafalarios, en situaciones que suelen estar muy por encima de sus posibilidades. No es país para viejos no es una excepción y el protagonista es un desgraciado que se ve envuelto en un asunto de tráfico de drogas, lo que le coloca en el punto de mira de un asesino implacable, Chigurh, interpretado por el oscarizable Javier Bardem.

El cazador y su presa comparte el protagonismo con Tommy Lee Jones, que da vida a un sheriff local que ya está de vuelta de todo. Este personaje es narrador en algunos momentos y se encarga de abrir y cerrar la historia. El guión está basado en una novela, y tengo la impresión de que en ella el sheriff tiene un protagonismo mayor que el que vemos en la película, en la que los Coen se han volcado con el personaje del asesino, permitiendo que Bardem se luzca varias veces a lo largo de la cinta, lo que le puede valer un premio de la academia del cine americano. La razón de que crea que el personaje del sheriff no está bien llevado a la pantalla es que en teoría es el sustrato sobre el que se presenta la historia y es el encargado de transmitir el mensaje. A la hora de la verdad el mensaje se pierde, se confunde, y la historia de fondo queda bastante difuminada. El resultado es una película de escenas relativamente conexas, pero que funcionarían bastante bien por si solas. De hecho, hay algunas escenas que pasarán a la historia del cine como en su momento lo hicieron algunas de Pulp Fiction, quedando en la memoria de los aficionados al cine.

A nivel interpretativo, se le pueden poner pocos peros al trío protagonista (Tommy Lee, Bardem y Brolin), aunque el personaje del asesino es un caramelo que Bardem ha sabido aprovechar gracias a los Coen. Esto hace que las escenas en las que está Bardem el espectador permanezca pendiente de todo lo que pasa, atentos a la siguiente ocurrencia de este asesino tan poco convencional. Muy destacable es el pequeño papel de Woody Harrelson, que también deja un par de frases de las que se comentan al salir del cine.

 

En definitiva, No es país para viejos es una oferta bastante interesante y entretenida, cargada del humor negro que los hermanos Coen manejan como nadie y con la oportunidad de ver a un Bardem encarnando a uno de esos asesinos que quedan para la historia del cine. En el apartado negativo, podemos decir que la justificación que tenía la novela no ha pasado a la película, lo que hace que algunas escenas sean, como poco, algo incomprensibles. De todas formas, ver a Bardem paseando en un motel de carretera con un botellón de gas en la mano hace que todo lo demás sea perdonable.

Lo mejor: El personaje de Bardem. Cada vez que está en pantalla atrapa al espectador. Algunas escenas son de las dejarte pegado a la butaca. Hacia tiempo que no me pasaba eso con una película. Hay un par de toques Coen que nadie se hubiera atrevido a hacer salvo ellos.
Lo peor: Me da la impresión de que el personaje de Tommy Lee tiene más que decir de que lo que transmite en la película. Al final de la película hay diez minutos totalmente prescindibles, aunque no debieran serlo.

publicado por Taliesin el 29 febrero, 2008

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