Funciona como cualquier otro western (de los buenos), y es, en resumidas cuentas, una magnífica demostración de que aún puede volverse tiempo atrás para revivir un género “muerto” con personalidad y moral incluida. No engaña al espectador.

★★★★☆ Muy Buena

El tren de las 3:10

Después de que Clint Eastwood, con su crepuscular y, por entonces, moderno western Sin Perdón, nos brindara con una lección de cine y de conciencia, parecía que dicho género ya no se volvería a retratar con tan buenos resultados. Sin duda, no lo ha hecho. Pero, llegando a un nivel más que considerable, James Magnold ha revivido el género con 3:10 to Yuma; eso sí, nada que ver con la obra maestra de Eastwood. Dejando de banda las odiosas comparaciones, decir que este moderno y revitalizador film lo que tiene, básicamente, es un aire clásico, un estilo y una estructura que se remonta a esos años donde el género de pistoleros tenía suma importancia. Y eso, como espectador, se agradece. Esa revisión, esa vuelta y ese puro homenaje a un género que ya dábamos por perdido.

Pero no sólo esto destaca en 3:10 to Yuma. Su guión, milimétricamente escrito y de clásica forma estructural, es admirable, tanto como la puesta en escena, que no únicamente brilla por las interpretaciones, también magistrales. Es, ante todo, una película como las de antes. Tiene ritmo, tiene intensidad e interesa, además de estar estupendamente hecha. Un relato que en principio podía parecer de poca atracción, pero una vez estás inmerso en él, no hay escapatoria alguna. Como decía, su guión recuerda a esos donde no había ni flash-backs ni giros argumentales sin sentido. Aquí, todo, pese a resultar común, está tratado con una ingeniosidad y una gracia que acaban por convertirla en algo más innovador de lo que en principio parecía. Es un western, ante todo, moderno, pero que revive los grandes años de dicho género. Y es que yo, personalmente, no soporto las películas de pistoleros, así que pocas ganas tenía de ver esta 3:10 to Yuma. Tenía buen reparto, un director bastante conocido y un argumento, pese al género en que se sustentaba, bastante interesante, aunque también un tanto molido. Al verla, no sólo me fascinó por su capacidad por entretener; me encontré, al mismo tiempo, con  una reflexión sobre los buenos y los malos, sobre la parcialidad y la personalidad humana. Así que, señores, este no es un simple film de pistoleros. Es mucho más. Y nada mejor que dos actores de primera como Russell Crowe y Christian Bale para completar esta magistral combinación de drama y western crepuscular. Ellos son los que básicamente ayudan a empujar el film, el que lo conducen a ese final a contrarreloj verdaderamente emocionante, con una conclusión de lo más atípica y concienciadora. Resaltar, evidentemente, su apartado técnico, dónde destaca una fotografía impresionante y una banda sonora mágica, que bien se mereció una nominación al Oscar.

Funciona como cualquier otro western (de los buenos), y es, en resumidas cuentas, una magnífica demostración de que aún puede volverse tiempo atrás para revivir un género “muerto” con personalidad y moral incluida. No engaña al espectador; los dos protagonistas, sensacionales, se imponen ante los secundarios, contenidos, para que acabe resultando, este duelo en un ámbito crepuscular de lo más interesante que habrá durante este año.

Lo mejor: El duelo Crowe-Bale y su trepidante y moralizante argumento.
Lo peor: Que pueda no atraer al espectador por el simple hecho de ser un western.
publicado por Ramón Balcells el 2 marzo, 2008

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