Una buena película que gracias al mundo ingenuo de dos niños podemos ver lo que era estar en Afganistán a través de 20 años, con lo bueno y lo malo. Y a pesar de parecer a simple vista un filme aburrido, consigue llegar a los corazones de todos.

★★★☆☆ Buena

Cometas en el cielo

Adaptar una novela nunca es fácil, y más si se trata de una novela de esta temática. Sin embargo se puede afirmar que tanto el director Marc Forster como el guionista David Benioff han hecho un buen trabajo, y nos consiguen relatar con profunda emotividad la historia de una amistad, una familia, terribles errores y un amor redentor.

La película está basada en la novela de Khaled Hosseini, que como salida de ninguna parte en el ya lejano 2003, consiguió colocarse en las listas internacionales de superventas, donde aún permanece al cabo de cinco años.

“En un país dividido al borde de la guerra civil, dos niños, Amir y Hassan, están a punto de separarse para siempre. Numerosas cometas, que participan en un torneo infantil, se cruzan en el intenso azul del cielo de Kabul. Pero después de ganar el torneo, la traición de un niño atemorizado pondrá en marcha los mecanismos de una catástrofe… y el comienzo de una búsqueda épica de la redención. Ahora, después de 20 años viviendo en Estados Unidos, Amir regresa a Afganistán, a pesar del peligro que supone el implacable gobierno de los talibanes, dispuesto a enfrentarse con los oscuros secretos que le persiguen y a reparar el daño que hizo.”

Y es que la historia de alguna manera te llega a enganchar. Viajas con esos dos niños, entras en su cultura, su familia y conoces la redención a través del personaje de Amir. Y no me extraña que alcanzara los primeros puestos  internacionales ya que se  tratan temas tan universales como son los lazos familiares, los amigos de infancia, el valor del perdón y la salvación por el amor. Y eso, señoras y señores, consigue conmover a personas de cualquier procedencia cultural y social. Y precisamente en la película se ha conseguido transmitir ese espíritu y esas ideas. Por eso el filme vale la pena. Además el director quiso retratar tan bien la realidad que decidió echarse de cabeza a la piscina y arriesgarse en un tema tan crucial como el idioma de la cinta.

Si, efectivamente. Para dar tal realismo y tal sensación de conexión emocional el director decidió rodar prácticamente toda la película en dari, una de las dos principales lenguas habladas en Afganistán, dejando así casi de lado el inglés. Aparte de rodarla en dari,  también podemos encontrar unos pocos diálogos hablados en pashto, el idioma de los talibanes, y en urdu, la lengua de Pakistán. Así pues podemos gozar de ellos, siempre y cuando veamos la película en su Version Original y con sus respectivos subtítulos, sinó nos la encontraremos doblada y sin respetar las entonaciones originales. La verdad es que al principio cuesta adaptarte al nuevo idioma, pero a medida que van pasando los minutos te vas acostumbrado y al final agradeces que el nivel de realismo sea tan detallado. Porque para mí lo que esté rodada en afgano es un acierto ya que vemos a los personajes mucho más creíbles.

Unos personajes encarnados por actores internacionales y actores no profesionales procedentes de Afganistán y Asia Central. En la película lo que más vemos son los dos niños y ya que casi las tres cuartas partes de la película nos pasamos viéndolos en pantalla así que hacia falta unos niños capaces de encarnar la profunda amistad que les une a pesar de la diferencia social y étnica. Y Amir y Hassan lo consiguen, ya sea por su aura de tristeza o por no perder su amor por la vida. Sea como sea, lo más importante lo consiguen: te los crees. A los niños, cuando son niños, y a los niños una vez creciditos 20 años más tarde.

Porque en la película vemos como pasa el tiempo, a través de 20 años. Han condensado las 400 paginas del libro en 2 horas de película. El ritmo es el adecuado en la mayor parte del film, pero a medida que va llegando el final se van sucediendo las cosas de forma apresurada. Es como si el director se diera cuenta que la película ya se va haciendo larga y que hay que acabarla cuanto antes, pero que no se baje de los 120 minutos. Aún así el final es conmovedor y resalta el espíritu y el carácter general de toda la historia.

En fin, que se trata de una buena película, y por lo que dicen una buena adaptación, que gracias al mundo ingenuo de dos niños podemos ver lo que era estar en Afganistán hace 20 años, con lo bueno y lo malo. Y a pesar de parecer a simple vista una película pesada y de un tema aburrido, no deja de ser una buena película que, que sin saber muy bien porqué, llega a los corazones de todos, con moraleja final incluida:

"No importa lo que se haya hecho en el pasado, siempre hay una forma de volver a ser bueno."

Lo mejor: Que la historia te enganche y que no se te haga aburrida.
Lo peor: El ritmo apresurado del final de la película.
publicado por Alex Baldoví el 6 marzo, 2008

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