La primera adaptación de una aventura de Sherlock Holmes realizada en colores, que cuenta con un gran director como Terence Fisher, un estupendo reparto y un sólido guión que le hace honor a la obra de Sir Arthur Conan Doyle.

★★★★★ Excelente

El sabueso de los Baskervilles

 “El sabueso de los Baskervilles” (1959), es un film de misterio producido por la Hammer, y dirigido por Terence Fisher. La cinta esta basada en la novela del mismo nombre del escritor Sir Arthur Conan Doyle, y cuenta con la participación de Christopher Lee, Peter Cushing y André Morell, entre otros.

En los brumosos paramos ingleses habita un diabólico ser, un sabueso infernal que se alimenta de la carne de los herederos de la mansión de los Baskervilles. Pero antes que la salvaje bestia termine con el último descendiente, Sir Henry Baskerville (Christopher Lee), deberá librar una batalla con el famoso detective Sherlock Holmes (Peter Cushing) y su compañero el Dr. Watson (André Morell).

Esta no era la primera vez que el personaje de Sherlock Holmes era llevado a la pantalla grande. Existía el precedente de la serie iniciada por la Fox en 1939 precisamente con la adaptación de esta novela, en la que el rol de Holmes era interpretado por Basil Rathbone, actor que personifico en catorce ocasiones al detective más famoso del mundo, entre los años 1939 y 1946.

Es por esta razón que el público se presentó bastante entusiasta con la idea de la Hammer de revivir al hábil detective, sobre todo con el atrayente eslogan con el que promocionaron el film: “¡Los colmillos gotean la sangre de sus victimas!”, haciendo honor a aquella fama de “fábrica de los horrores” que poseía la mítica productora.

Sin embargo más de algún fanático resulto decepcionado al encontrarse con una versión bastante similar a la novela original, salvo por algunos pequeños cambios. La razón de esto, es que el guión fue escrito por Peter Bryan, cuya experiencia realizando guiones era nula, por lo que su estilo era bastante más clásico que el exhibido por otra gente ligada al estudio como Jimmy Sangster o el productor Anthony Hinds. Más adelante, en cintas como “Las novias de Drácula” (1960) o “La plaga de los zombies” (1966), mostraría su punto más atrevido, más a la par con los productos habituales de la “casa del martillo”.
 Lo que si hay que destacar, es que esta fue la primera adaptación de una aventura de Sherlock Holmes realizada en colores, hecho no menor si recordamos que es la Hammer, reconocida por su estupendo uso de los colores, la que lleva a cabo dicho trabajo. Resulta totalmente destacable el trabajo artístico y fotográfico llevado a cabo por Bernard Robinson y Jack Asher, ambos colaboradores habituales en los films de la Hammer. Robinson tuvo que reconstruir algunos de los decorados utilizados en el castillo de Drácula, para conseguir acercarse a la descripción de la mansión de los Baskervilles realizada en la novela. Por su parte Asher crearía una ambientación lúgubre a base de neblina y la oscuridad de los paramos de la región.

En cuanto a la selección del actor que personificaría a Holmes, fue el mismo Peter Cushing quien se manifestó deseoso de interpretar al personaje que había admirado desde su infancia. Hay muchos que opinan que el Holmes de Cushing supera con creces a la versión realizada por Basil Rathbone, debido a que el primero nos entrega a un Holmes más divertido, extrovertido y cínico, que el clásico y frio Holmes de Rathbone. Incluso la prensa de la época lo describió como “el mejor Sherlock Holmes hasta la fecha”, todo esto sin desmerecer el trabajo de Rathbone, logrando ser reconocida como la interpretación más cercana del personaje concebido por Doyle.

Por su parte, Lee interpreta a Sir Henry Baskerville, una especie de polo opuesto del resto de sus predecesores, partiendo por Sir Hugo, un tipo descrito en el prólogo del film como un tipo cruel y soberbio, que bien podría ser la mismísima encarnación del Diablo. El personaje que perfectamente interpreta Lee en cambio, es un tipo caballeroso, algo despistado y bastante humilde. Tampoco hay que olvidar a André Morell, quien realiza un excelente trabajo personificando al Dr. Watson, quien se separa de la concepción de abuelo bonachón, algo torpe y poco incisivo, construido por Nigel Bruce en los films que realizó junto a Basil Rathbone.
El actor secundario Miles Malleson aporta una pequeña dosis de humor con su caracterización de un curioso obispo amigo de la familia Baskerville, que además de ser bastante torpe y algo alcohólico, resulta ser un experto entomólogo, que tendrá una pequeña intervención en la investigación llevada a cabo por Holmes y su compañero.

La cinta se inicia con el origen de la maldición de los Baskervilles, y como mencione anteriormente, describe la maldad de un hombre que es capaz de realizar actos atroces sin más justificación que la satisfacción que obtiene a costa de dichas acciones. Luego de presenciar el funesto y veloz desenlace de Sir Hugo, nos encontramos con que la historia estaba siendo relatada por el abogado de la familia, el Dr. Mortimer (Francis De Wolff), quien desea contratar los servicios de Sherlock Holmes. Recientemente ha muerto uno de los descendientes de Sir Hugo en circunstancias similares a su antepasado, por lo este hombre desea que la pareja de detectives defiendan al último heredero de la familia. Es así como durante el transcurso de la película Holmes hará uso de toda su inteligencia para demostrar que los asesinatos no están ligados a ningún tipo de elemento sobrenatural, recayendo las sospechas en los diversos personajes expuestos en la trama sin excepción alguna, siendo un posible sospechoso el mismo Sir Henry Baskerville.
 Según cuentan los participantes en este film, la escena que presentó mayores problemas fue aquella en la cual es revelada la bestia causante de los asesinatos. Fisher había hecho todo lo posible por evitar dicha revelación, utilizando todo tipo de movimientos de cámara y un adecuado uso de las sombras, lo que no evitó la necesidad de revelar el mayor enigma presente en la cinta. En un principio, el equipo técnico había ideado unas maquetas en miniatura de los decorados y los actores, donde había dispuesto un pedazo de carne que atraería a Fido, el perro protagonista. Sin embargo a la hora de filmar, el perro se abalanzó sobre la carne, para luego acomodarse en el suelo y comérsela con calma. Fue entonces que se pensó en disfrazar a unos niños con máscaras de perro, lo que fue aún más desastroso. Finalmente resultó más convincente usar una máscara con el mismo Fido, lo que terminó siendo un verdadero acierto.

La película no fue bien recibida al momento de su estreno, lo que llevó a la cancelación de un proyecto de secuelas sobre Sherlock Holmes que la Hammer tenia en mente. Pese a esto, esta cinta a mi gusto es una de las mejores adaptaciones realizadas acerca de una aventura de Holmes, que cuenta con un gran director como Fisher, que rara vez decepciona, un estupendo reparto, un sólido guión que le hace honor a la obra de Conan Doyle, junto con una banda sonora más que correcta obra del siempre confiable James Bernand y un estupendo trabajo de fotografía y diseño de escenarios. En definitiva, una estupenda película de la Hammer que no fue valorada en su tiempo y que vale la pena ver.
 
publicado por Christian Sandoval el 6 marzo, 2008

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