Una obra algo olvidada dentro del cine proveniente de Inglaterra, que sin duda es una de las rarezas del cine criminal de aquel país, además de ser una rareza en sí dentro de la filmografía del director Charles Crichton.

★★★☆☆ Buena

The third secret

The third secret” (1964), es una producción británica escrita por Robert L. Joseph y dirigida por Charles Crichton, quien es más conocido por ser responsable de varias comedias británicas, en esta ocasión se encarga de entregarnos un thriller psicológico con algunos toques dramáticos.

El doctor Leo Whiset, un famoso psicólogo, es hallado agonizante por su sirvienta y muere a los pocos segundos, pronunciando unas frases sin sentido aparente. La muerte se considera un suicidio. El periodista de televisión, Alex Stedman (Stephen Boyd), paciente de Whiset, recibe la visita de Katie (Pamela Franklin), la hija de catorce años del fallecido psicólogo, la cual cree fervientemente que su padre no se suicidó como afirma la policía, sino que fue asesinado por uno de sus pacientes. Ella sabe quiénes eran los pacientes del doctor, por lo que le pide a Alex que la ayude a investigar quien de ellos fue el que asesino a su padre. Alex acepta, pero en el fondo sabe que el encontrar la verdad puede transformarse en un camino sin retorno.
Durante el transcurso de la película uno puede ir apreciando los rasgos sicológicos del periodista, demostrando que tal vez no es el más apto para realizar la investigación del caso, debido a que sufre de episodios violentos, sufre de pesadillas y para colmo desarrolla una relación un poco torcida con Katie. Los otros pacientes del doctor no están mucho mejor que Alex. Aunque a simple vista parecieran ser personas normales y profesionalmente capaces, en el fondo son personas frágiles y temerosas de si mismas, así como del resto de las personas. Todos los pacientes se ven sumamente afectados por la muerte del doctor. Ellos sienten que han perdido su cable a tierra, la persona que hasta cierto punto le daba sentido a sus vidas y los ayudaba a soportar el día a día. Es por eso, que todos reúnen características que los sindican como posibles sospechosos del crimen.

Lamentablemente, el desarrollo del resto de los pacientes de Whiset no es lo suficientemente profundo como uno quisiera. Alex dentro de su investigación, realiza breves visitas a cada uno de estos, por lo que solo logramos apreciar pocos rasgos de cada uno. Sabemos que algo los atormenta, que nos los deja vivir en paz, pero sin embargo durante todo el transcurso del film no logramos saber cual es la razón que los llevó a consultar al doctor. Aunque tal vez esto no es del todo relevante, sin duda deja un sabor amargo, debido a que es inevitable durante el transcurso del film que uno se pregunte que es lo que gatilló el estado mental en que se encuentran.
Las actuaciones son correctas, sobresaliendo la de Pamela Franklin y la del protagonista Stephen Boyd. Este actor, a pesar del talento que poseía, terminó realizando films de dudosa reputación y debido al cáncer murió a muy temprana edad sin lograr el reconocimiento que realmente merecía.

La banda sonora al igual que las actuaciones es correctamente utilizada, ayudando a aumentar la tensión del film. Sin embargo, no pertenece al selecto grupo de composiciones por las que uno identifica a un film de forma inmediata, por lo que pasa rápidamente al olvido.

La verdad es que la película tiene un ritmo lento y presenta algunos agujeros en el guión que me dejaron con la sensación de que no todo fue explicado de la manera adecuada en el film. A pesar de que el misterio policial, que es el eje del film es resuelto al finalizar este, el misterio que esconde cada uno de los personajes no nos es revelado. Es por lo mismo que algunos de los diálogos entre los personajes parecieran no tener sentido más que para ellos. Más allá de estos problemas que a mi gusto presenta el guión, el director logra entregar un film con una atmósfera inquietante, bordeando algunos temas conflictivos como la relación que se da entre Alex y Katie, en que se puede apreciar la tensión sexual que existe entre ambos.
Es un poco lamentable que el guión del film no haya sido armado de mejor forma. Tal vez con unas mejoras al guión esta película podía haberse convertido en una obra más trascendente. Sin embargo, a pesar de los problemas que pueda presentar el film, está lejos de ser una mala película, de hecho se deja ver sin problemas y a pesar de que para algunos el final puede presentarse un poco obvio, el director logra mantener la intriga formulando la pregunta del ¿por qué? fue asesinado el doctor. También es importante mencionar que la película representa una de las rarezas del cine criminal británico, además de ser una rareza en si dentro de la filmografía del director Charles Crichton. Es una obra que merece una oportunidad ya sea por la temática, por lo raro del film, o por los actores que participan. Cada uno tendrá sus motivos propios para ver esta obra olvidada del cine británico.
publicado por Christian Sandoval el 6 marzo, 2008

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