muchocine opiniones de cinedesde 2005

Una vez más, y como nunca, la cámara en constante movimiento de Van Sant logra graficar a la perfección un estado, una generación, un mundo de jóvenes siempre al borde del abismo.

★★★★☆ Muy Buena

Paranoid park

Paranoid Park actúa de manera inversamente proporcional a la sinopsis que aquí se adjunta. A esta altura, ya se sabe que la filmografía de Gus Van Sant se divide en dos vertientes claras, aunque no necesariamente del todo opuestas. Una faceta comercial, que ha regalado films “importantes y oscarizables”, y una faceta más cercana a la búsqueda permanente, la exploración en torno a climas y sensaciones, especialmente enfocadas en la juventud, la rebeldía y los códigos adolescentes. Ambas facetas poseen férreos puntos en común (Gus Van Sant es un autor con un universo estético propio, y esto se deja ver en cualquiera de sus películas), sin embargo, para expresarlo de un modo claro, aquel que se haya acercado por primera a vez al cine de Van Sant a partir de Milk, su último film (Paranoid Park es anterior), difícilmente pueda establecer un vínculo concreto entre ambas películas. Paranoid Park camina por el mismo rumbo que Elephant y Last days, explora puntualmente el universo adolescente de Elephant, aunque construye el hecho principal que afecta al protagonista de manera inversa al de aquel film. La muerte no es el resultado, como en Elephant, sino un incidente que permanece parcialmente velado desde el principio, un hecho al que el joven Alex vuelve en determinados momentos de la película. La cámara regresa con él a ese “Parque de la Paranoia”, para perderse irremediablemente en sus eternas pistas de skate, para marearse en sus innumerables vueltas, para graficar y reconstruir el movimiento constante de los adolescentes que pasan sus horas en el parque. El hecho concreto de la muerte existe, pero aparece en escena a través del contexto, y a través de la ligera “paranoia” que empieza a sentir Alex cuando los hechos toman estado público, hasta construir hacia el final de la película una ligera especie de confesión de Alex a los espectadores (finalmente nunca a su entorno). El hecho en sí solo existe para insertar algo que modifica parcialmente la calma eterna de Alex, un adolescente que, en su deambular, deja ver los constantes cuestionamientos de los adolescentes, el despertar sexual, la posibilidad de saltar al abismo de la adultez. La muerte carece de la entidad y de la relevancia que puede tener en Elephant, y quizás ese incidente, convertido en excusa argumental, convierte a Paranoid Park en un relato con voz propia, un retrato del vertiginoso universo adolescente, un mundo en constante movimiento sobre la nada, como los jóvenes recorriendo las pistas deParanoid Park. Una vez más, y como nunca, la cámara en constante movimiento de Van Sant logra graficar a la perfección un estado, una generación, un mundo de jóvenes siempre al borde del abismo, fantasmas que navegan en círculos en busca de entender de qué se trata este camino, intentando encontrar el equilibrio de la vida.
Lo mejor: La cámara de Van Sant retratando el movimiento irreflexivo y la abulia permanente de los adolescentes.
Lo peor: Que muchos querrán encontrar un relato sólido, desconociendo que este no es el Van Sant narrador de films como Milk.
publicado por Leo A.Senderovsky el 28 julio, 2009

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