muchocine opiniones de cinedesde 2005

Levedad absoluta, absurdo de principio a fin, y una escalada escatológica que no ayuda demasiado al resto de los códigos humorísticos que se asoman en la película. Levedad al fin, pero cien por ciento cómica.

★★★☆☆ Buena

Miss marzo

Tal vez podría obviarse el hecho de que, salvo por algún que otro papel aislado en otras comedias, fuera de Estados Unidos esta dupla (protagonistas/guionistas/directores, los tres cargos en manos de Zach Cregger y Trevor Moore) era prácticamente desconocida hasta ahora. Pero lo cierto es que este desconocimiento hace que Miss Marzo se vuelva un descubrimiento absoluto. Este descubrimiento se ve notoriamente atenuado por las claves que despliega esta película, claves que corresponden al 95 por ciento de las comedias americanas actuales, con protagonistas perdedores y/o adolescentes eternos.

En ese sentido, Miss Marzo no entrega nada nuevo. Pero si navegamos entre su catarata de gags escatológicos (la verdad, podrían habernos ahorrado de tantas humoradas basadas en la falta de control de esfínteres del ex convaleciente Eugene), nos encontramos con una comedia que, sin ir mucho más allá de lo grosero, lo radicalmente sexual (no esperábamos otra cosa de otra comedia con conejitas Playboy), encuentra su rumbo más original en el absurdo absoluto, con una dirección completamente desfachatada a cargo de la pareja protagónica, con un protagonista sencillamente increíble (la imbecilidad del personaje de Tucker sale más airosa que la grosera idiotez de Jim Carrey y Jeff Daniels en el clásico de los Farrelly, al menos su personaje no vive desembocando en lo escatológico como lo hacían ellos, y su constante imbecilidad despierta las mayores carcajadas), y con la aparición de otros personajes decididamente explosivos, como la estrella de la música de nombre imposible encarnado estupendamente por Craig Robinson.

Si algo hay que criticarle a esta película, más allá de su inclinación constante por lo burdo (en muchos momentos disfrazado de irreverente, y en otros, los mejores, irreverente de verdad) es Playboy y la aparición de Hugh Hefner. Hefner y Playboy ya han aparecido tantas veces en tantas comedias americanas, preferentemente de iniciación sexual, que más allá de su status de referente cultural y la falta total de escrúpulos de Hefner a la hora de ridiculizarse a sí mismo, a esta altura nos cuesta creer que el propio Hugh no invierta en estas películas para publicitarse y vender su mítica revista.

Más allá de este elemento harto reiterado en estas comedias, nos quedamos con el resto que nos entrega Miss Marzo. Entre tanta vulgaridad, una incontable serie de momentos en los que el ridículo y la sorpresa generan situaciones híper explosivas, algunas de ellas muy originales, especialmente las escenas que encabeza Tucker (la “groupie” de Horsedick/DotMpeg volando por la ventana antes de poder concretar con Tucker, el rostro de sorpresa de Tucker ante la pareja de lesbianas, o sus imposibles peleas con Juanita, la enfermera de Zach). Escenas que logran despertar un cúmulo de carcajadas, y que por sí solas consiguen salvar a la película del mar de vulgaridades en el que parece incurrir constantemente. Levedad absoluta, absurdo de principio a fin, y una escalada escatológica que no ayuda demasiado al resto de los códigos humorísticos que se asoman en la película. Levedad al fin, pero cien por ciento cómica.
Lo mejor: Trevor Moore, y su personaje habitualmente desencajado y graciosamente idiota, y algunas escenas sorpresivas y tan originales como graciosas.
Lo peor: Hugh Hefner y Playboy, claves que se repiten demasiado en la comedia americana última, y el humor más escatológico y vulgar que uno puede imaginarse.
publicado por Leo A.Senderovsky el 28 julio, 2009

Enviar comentario