Una justificación de la guerra. Digamos simplemente que atenta contra la diversidad, la autonomía de los países, las culturas diferentes y todo lo que no sea definitivamente como ellos ven al mundo, su mundo.

★★☆☆☆ Mediocre

Cometas en el cielo

La  película se las trae…en un envase de inocencia infantil, tierna, bucólica y pintoresca, lo que nos propone es una visión maniquea del mundo, al mejor estilo Hollywood. A lo largo del film podemos ir armando nuestra tabla de oposiciones: los buenos y los malos, el valiente y el cobarde, los ricos y los pobres, etc. etc. Ahora bien, una vez armada, construida esta primera tabla, en la que quizá todos estemos de acuerdo quién encaja en qué categoría, la película comienza a “agregar” sutilmente a veces y a veces no, en la columna de “lo bueno” y en la columna de “lo malo”, lo que verdaderamente pretende que el espectador comparta, aprenda y concluya. Los talibanes son malos, conclusivamente malos, comandados por jefes pederastas, explotadores de su propia gente…¿cómo no íbamos a emprender una guerra para “liberar al pueblo afgano” tonto y sometido? ¿Acaso eso no justifica todas las muertes que produjimos, en pos de una felicidad por venir? Si no, miren qué bien le fue al niño que fue exportado a USA.

Hay escenas de golpes bajos, patéticas, pero una, al final, parece reveladora de toda la intención aleccionadora y ejemplificadora que pretende el film: cuando los padres adoptivos de ese niño le muestran su nueva habitación, ¿qué reacción tiene el pequeño afgano recién llegado? ¿sorpresa? No; se recuesta suavemente sobre el suave cubrecamas y mira arrobado los bienes materiales a los que ahora tiene acceso y que en su país nunca tuvo. Ahora, ¿de dónde saca ese niño las categorías para hacer semejante juicio de valor? De la intención del film; sino ¿de dónde? ¿Hay acaso algo así como una idea platónica, en el más allá, de lo que es un buen cuarto para el niño trascendental, universal, sin importar su origen ni su historia ni la de sus padres ni la de su país ni la de nada? Y esa idea universal del bien, ¿está encarnada en la cultura y en el país al que final y felizmente llega?

La película sugiere una justificación pretendidamente sutil de las atrocidades de las guerras aleccionadoras y de contenido ideológico y económico que nos ha tocado presenciar últimamente. Digamos simplemente que atenta contra la diversidad, la autonomía de los países, las culturas diferentes y todo lo que no sea definitivamente como ellos ven al mundo, su mundo.

Lo mejor: La técnica cinematográfica y la fotografía.
Lo peor: El mensaje oculto: la justificación de la guerra de Afgansistan.

publicado por Jorge el 9 marzo, 2008

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