Chris McCandless es el niño que los soñadores llevábamos dentro y hemos matado a base de hipotecas. Solo por esto ya merece la pena ver «»Hacia rutas salvajes»», para que el nombre de una persona normal (una entre un millón) no caiga en el olvido

★★★★☆ Muy Buena

Hacia rutas salvajes

Hará cosa de seis o siete años cayó en mi mano un libro que contaba como un estudiante americano, recién salido de la Universidad, lo dejaba todo y recorría de vagabundo los Estados Unidos con la vista puesta en Alaska, sin más equipaje que libros de Thoreau,Tolstoi y Pasternak. Pintaba bien y, cosa rara, la realidad fue mejor que las expectativas. Ya perdí la cuenta de las veces que lo he leído.

Años después, no recuerdo cómo, me enteré que Sean Penn iba a llevarlo al cine. Pese a tener buen concepto de este hombre no pude evitar la sospecha de que la película no podría explicar toda la filosofía que desprende el libro de Krakauer. Y, si bien es cierto que conmueve bastante, no dejo de pensar que podría haber sido mejor. Es injusto, ya lo sé. La fotografía, los actores, la dirección,… Todo está bien hecho. Pero le falta ese “algo” que hace del libro un clásico para las generaciones venideras. Si dudáis entre libro o película recurrir a la hoja impresa y vosotros mismos ponéis los paisajes en vuestra imaginación. Pero la película es buena, muy buena.

Sin duda, lo mejor tanto de Krakauer como de Penn es no haber tomado parte. Ambos evitan opinar si es un loco o un genio, lo cual debe pertenecer al ámbito del lector o del espectador. Si os gusta que os mastiquen la realidad y que ésta salga por el ano de un gurú convertida en panfleto sectario podéis probar a ver “Raza” o cualquier bodrio español contemporáneo que hable de la guerra civil. 

Esta es una historia que no admite políticas ni interferencias, es un idealista inteligente quien se expone al hambre y al frío valiéndose de una fuerza vital arrolladora. No habla en nombre de nadie ni busca fama o riqueza ni se vale del asesinato para conseguir lo que desea, lo que lo convierte en héroe. No es él contra el mundo, es él con el mundo. Y sólo, buscando la verdad universal.

Si habéis pasado vuestra infancia leyendo libros de Jack London y soñando con recorrer bosques bajo la aurora boreal es una película a vuestra medida. Chris McCandless es el niño que los soñadores llevábamos dentro y hemos matado a base de hipotecas. Solo por esto merece la pena ver "Hacia rutas salvajes", para que el nombre de una persona normal (una entre un millón) no caiga en el olvido.

Lo peor:

publicado por Javier Martínez el 24 marzo, 2008

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