Aunque no tenga nada de innovador ese ansia de que otros te crean funciona como un vehículo narrativo perfecto.

★★★☆☆ Buena

Las crónicas de Spiderwick

Tolkien y C.S. Lewis sostuvieron hace tiempo una discusión que viene al caso. Tolkien defendía la fantasía como un mundo aparte, como una creación pura. “El señor de los anillos” surgió como un mundo ajeno al nuestro con unas reglas propias, que se sostiene por su imaginación. Lewis, en cambio, defendía una segunda lectura. La fantasía sirve para entender nuestro propio mundo, nada es gratuito. En las “Crónicas de Narnia” el león, la bruja y todos los elementos simbolizan algo.

Muchos lectores habrán tomado partido hace tiempo por una literatura o por otra. Lo interesante es que una escritora menos erudita que los dos profesores como J.K. Rowling fuera capaz de hacer las dos cosas a la vez y sin chirriar. En Harry Potter, hay un doble placer de inventar mundos extraños y dejar al lector una segunda lectura de problemas familiares y niños diferentes. Esta tercera vía de la ficción, que sin duda es más difícil que las dos primeras, es la que ensaya con éxito estas “Crónicas de Spiderwick”.

El protagonista es uno de los dos gemelos de una familia que acaba de pasar por un divorcio. El padre ausente es el elemento realista de las vidas de los personajes, pero también es parte del mundo fantástico. El ogro y su batalla final forma parte de ese placer narrativo de los creadores que viven de lleno sus propios mundos. El universo de trasgos es invisible. Los que consiguen verlo no saben como convencer a los demás algo tan increíble. El espectador espera con ansiedad a que cada personaje se de cuenta. Aunque no tenga nada de innovador ese ansia funciona como un vehículo narrativo perfecto.
publicado por Jose Contreras el 22 marzo, 2008

Enviar comentario

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.