Toda la película (actores, guión, director, escenarios, …) es una obra maestra sin discusión, un documento imprescindible para aquéllos que se vean agobiados entre tanto cemento, tanto ruido y tanto muerto viviente.

★★★★★ Excelente

Las aventuras de Jeremiah Johnson

Pese a que llevo unos meses haciendo este blog aún tengo un miedo atroz a escribir sobre algunas obras; ya sean películas, canciones o libros. Es muy injusto juzgar en unas líneas tanta genialidad, tanto trabajo, tantas horas de inspiración, … Con esta película se multiplica ese miedo. Sinceramente, no sé expresarme para explicar esta maravilla de film.

Siempre tuve a Robert Redford en un altar. Debía ser muy crío cuando vi “El golpe”, ese magnífico mano a mano suyo con Paul Newman. Y nunca jamás me defraudó posteriormente. Si sé que Redford hace una película, invariablemente acabaré viéndola y me acabará gustando. Y lo mismo pasa con Newman. Son dos actores que se complementan como el tabaco y el whisky, al igual que John Wayne y Dean Martin o Humphrey Bogart y Edward G. Robinson. Lástima que aparte de “El golpe” sólo rodaran juntos otra (pero vaya otra): “Dos hombres y un destino”.

La película es el mayor homenaje que haya visto a la montaña en el cine, es casi más protagonista que Redford. Rodada en las Rocosas (dónde si no); cuenta la vida en la Naturaleza de Jeremiah Johnson, un hombre que abandona harto la civilización para convertirse en un trampero. Allá, mientras aprende supervivencia a marchas forzadas, va teniendo contacto con los pocos humanos que la habitan. Cada encontronazo enciende una chispa de filosofía, de primitivismo atávico mezclado con reglas propias de convivencia en un hábitat despiadado. Y el hilo conductor es el silencio.

Resulta curioso que esta película se pase por la piedra a la “nouvelle vague” con sus silencios. El falso intelectualismo del cine de arte y ensayo queda en absoluto ridículo ante esta magistral catarata de silencios, especialmente cuando Jeremiah está con su mujer y con el huérfano, que es mudo y no por casualidad. Es normal que hablemos mucho en una ciudad ante la contaminación acústica que nos rodea, pero en la montaña …. Es la montaña la que regula el tiempo y el ánimo, y los que allá moran lo acatan. Ya lo dice un cazador: “No admito más iglesia que la Naturaleza”. Si nos ponemos simplistas, ése podría ser el lema de la película.

No os voy a contar lo que le sucede a Jeremiah en su peregrinar por los picos nevados, no os destriparé la película. Bueno, lo que os puedo decir es que le pasa de todo. Pero hay que verla para entenderlo, hay que comprender los silencios tanto de los personajes como de la montaña. Y cómo un hombre puede moldearse hasta ser uno con lo que le rodea. Y qué caras pueden resultar las equivocaciones allá arriba. Y tantas cosas más. 

Toda la película (actores, guión, director, escenarios, …) es una obra maestra sin discusión, un documento imprescindible para aquéllos que se vean agobiados entre tanto cemento, tanto ruido y tanto muerto viviente.

publicado por Javier Martínez el 24 marzo, 2008

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