Siguiendo la racha de nostalgia ochentera, estamos en 1988, y ante la enésima película de agentes de la ley y narcotraficantes, a parte de su magnífico reparto, cuenta con otra virtud: es una buena película.

★★★☆☆ Buena

La noche es nuestra

La noche es nuestra empieza con una animada y tórrida escena entre los personajes de Joaquin Phoenix y Eva Mendes, dispuestos a darse el lote pero cuya fiesta íntima quedará interrumpida por un tipo que reclama la presencia de Bobby. Más o menos lo que le experimentará el protagonista a lo largo del filme.

Dividido entre dos “familias”, Bobby Green (Joaquin Phoenix) es el encargado de una discoteca de moda que intenta llevar su negocio sin implicarse en más problemas. Lo que le resultará imposible. Una de sus familias, la natural y propia, está compuesta por su padre (Robert Duvall) y su hermano (Mark Wahlberg), los dos reputados oficiales de la policia de Nueva York. Y la “otra” le vincula a la dura mafia rusa que intentará implicarle en asuntos sucios de trapicheo de drogas.

Siguiendo la racha de nostalgia ochentera, estamos en 1988, y ante la enésima película de agentes de la ley y narcotraficantes La noche es nuestra, a parte de su magnífico reparto, cuenta con otra virtud: es una buena película, realizada con una destacable sobriedad que no le impide introducir algunas notables secuencias de acción, como una persecución y acoso con automóviles en la autopista y bajo la lluvia.

También permite comprobar como Joaquin Phoenix se ha convertido en un notable actor, o  como Robert Duvall sigue en forma y manteniendo alto su carisma. Pocos como él capaces de producir impacto sólo con una lacónica pregunta de (no es spoiler significativo) “¿Cuál de los dos?”, cuando estando de entreno en el gimnasio se le acercan un par de agentes para darle una mala noticia sobre uno de sus hijos.

Mark Wahlberg cumple en una interpretación no demasiado fácil para el lucimiento y Eva Mendes también resulta aceptable en su papel de muñequita portorriqueña convertida en novia de Boby Green, exitoso managar de la disco Caribe.

Con los mismos Joaqun Phoenix y Mark Wahlberg como productores, La noche es nuestra es la mejor película de James Gray junto a Little Odessa (Cuestión de sangre), director que sigue especializándose en los embrollos de uno y otro lado de la ley sazonados con fuertes cargas dramáticas y familiares.

Aquí el glamur y la vida fácil de Bobby, entre partidas de cartas, drogas, música y la compañía de su exuberante acompañante contrasta con la de su hermano, Joseph, un teniente de la policia con una imagen tan pulcra como anodida, y cuya escasa vida privada se entreve de dedicación a su esposa e hijos.

Pero el alma de la trama es un Bobby en la encrucijada imperiosa de elegir, pese a su intención de quedarse al margen, entre la llamada de los lazos de sangre para que ayude a desarticular la peligrosa banda de mafiosos rusos o dar un paso más hasta situarse fuera de la ley y proseguir con su estilo de vida. Una elección marcada finalmente por la tragedia y que dará un vuelco inesperado a sus planes. ¡Vaya! Por decirlo de alguna manera, como ya se nos avanzaba al inicio de la película.
publicado por Carles el 9 abril, 2008

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