Una autentica obra maestra, de esas que nunca se olvidan.

★★★★★ Excelente

El buscavidas


Sin lugar a dudas, la obra maestra que encumbró a Paul Newman hacia el estrellato por el papel de Eddie Felson. Ese perdedor capaz de engatusar y engañar a cualquiera en una partida de billar y así sacarle hasta el ultimo dolar.

Es magistral el mismo comienzo, en el que él y su representante entran en un bareto de mala muerte haciendose pasar por trabajadores. En mitad de una borrachera, Eddie hace una apuesta sobre una jugada casi imposible. La consigue. Sin embargo, vuelve a apostar y falla. Ya está el gancho realizado. Ahora, y en su estado de embriaguez, todo el mundo apuesta a que volverá a fallar. Es mucho dinero y Eddie se lo ha jugado todo. Sin embargo, zas! se lo lleva todo.

Un comienzo magnifico que retrata totalmente lo que nos vamos a encontrar a lo largo del film.
Y es que Eddie, es imbatible. Sin embargo hay uno que está por encima de el en cuanto a prestigio. El Gordo de Minnesota (Un magistral Jackie Gleason). Así que Eddie viaja para retarse con el gordo.



Es un clásivo vital. Es decir. Si no la habeis visto, ya podeis buscarla porque es necesaria en la repisa de vuestro escritorio peliculero.

Una escena formidable es el momento en el que el entra al billar del puerto y pretende engatusar a un listillo que tenía una buena racha. Es entonces cuando el listillo le toca la moral, por no mencionar otra cosa y Eddie suelta la magistral frase de…. "Yo no hago Alardes".
Justo esa escena la podeis disfrutar debajo del todo.

Aunque no os voy a desvelar lo que ocurre en el duelo interminable del Gordo y Eddie, si os hablaré de otro personaje que me ha encantado en todo aspecto. El de George C. Scott (Aquel General Patton, pero mucho mas joven aquí). Un magnate apostador y millonario. Su papel es clave en grandes ocasiones. No tiene desperdicio.

Es curioso el caso de Scott y sus trifulcas con los Oscars. Pero de eso os hablaré cuando critique Patton, ya que la tengo entre las que re-visitar proximamente.



Y es que el film seduce a la cámara en todo momento. No solo por su textura y ese maravilloso Blanco-Negro. También por los dialogos.

Sinceramente, cada vez que Eddie abría la boca, esbozaba una sonrisa. No quería que terminara la pelicula en ningun momento. Espléndida.

Mas tarde, Martin Scorsese quiso hacer una especie de secuela, de nuevo con Newman y con Tom Cruise. Se llamó El Color del Dinero. Sin embargo, no le llega a los talones. Se quedó en intento. Compararla con El Buscavidas es un sacrilegio. Y es que ésta pelicula es una Obra Maestra, de esas que nunca se olvidan.


Lo mejor: : El tandem Newman/Gleason/Scott. Todo, absolutamente todo
Lo peor: No hay un solo desperdicio en esta obra
publicado por Dani Martín el 25 julio, 2009

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