Estuvo en Vietnam pero no vio Apocalypsis Now, no sabía nada de eso. La bandera americana patas para arriba, eso es lo que queda de Irak, eso es lo que ha hecho en el basamento mismo de la moral americana.Todavía hay que darse cuenta y ponerle nombre

★★★★☆ Muy Buena

En el valle de Elah

Resulta interesante ver cómo y con qué procedimientos los directores de cine construyen los personajes, las situaciones, las escenas, los contextos, más allá de la anécdota, de la fábula. En este caso resulta interesante la trama que propone la película, el discurso que construye y qué crea con este discurso. Empecemos por el final, por la escena de la confesión. Digamos, es un policial de guerra. Hay un crimen ya dado desde el comienzo, hay un detective, hay una reconstrucción del crimen y hay un desenlace que consiste en identificar al asesino: la escena de la confesión. En el plano de la fábula finalmente sabemos quién es el asesino. En el plano de la trama la cosa es más compleja.

El motivo del crimen es ambiguo: lo mata porque está borracho, es el producto de un exceso siniestro entre amigos borrachos, lo mata porque sí, sin motivo aparente, lo mata porque quiere reparar otro crimen más brutal, un crimen de guerra, el crimen de un niño inocente. O por alguna otra razón que está en la película pero que no hemos podido identificar. En todo caso la película ha querido que el crimen tenga un móvil escurridizo, indefinido. El procedimiento discursivo es afirmar lo inefable, lo inútil, lo excesivo, lo irracional de un hecho concreto, criminal.

¿Qué está construyendo con ese procedimiento? ¿Nos está mostrando el comportamiento de un borracho, de un drogadicto, de un irresponsable, de un loco? Nada de eso. Hay elementos que nos muestran que individualmente los soldaditos que intervienen activa y pasivamente en el crimen no son ninguna de esas cosas. Menos aún el asesinado. Tampoco el asesino. Por eso la escena de la confesión. Es el discurso de una persona que está levemente apenada por lo que ha hecho, pide perdón al padre de su amigo a quien le dio muerte, pero le pide “disculpas”, una noción leve de perdón. Para nada nos muestra el discurso de un loco y tampoco de un asesino arrepentido sino simplemente apenado. “Podría haber sido al revés si él hubiese tenido el cuchillo”. En mi opinión la frase clave. ¿Qué es entonces el asesino? ¿Cómo lo catalogaríamos psicológicamente? No tenemos una categoría para eso.

La película nos propone una nueva y novedosa categoría de asesino, producto de un tipo especial de guerra. ¿Podemos pensar que la guerra y los hechos de guerra en los que ha participado han borrado, han arrasado como un tsunami con toda la base moral y humana del soldado? ¿Que lo han devuelto a un estado pre-humano, por debajo mismo del animal que mata pero sólo para comer, presentado en un cuerpo que en nada difiere con la imagen que retienen los padres de él? La perplejidad, la confusión, la sorpresa del padre, de menor a mayor a medida que avanza la trama nos autorizaría a sostener algo así. Todo lo que él cree, por lo que ha luchado, por lo que ha jugado la vida de sus dos hijos ¿en qué se ha convertido? Él estuvo en Vietnam pero no vio Apocalypsis Now, no sabía nada de eso. Ahora lo sabe. La bandera americana patas para arriba, eso es lo que queda de Irak, eso es lo que ha hecho en el basamento mismo de la moral americana. Todavía hay que darse cuenta de eso y ponerle un nombre.

Lo mejor: La trama de la película y la actuación de Tommy Lee Jones.
Lo peor: El personaje de la detective femenina está compuesto por Charlise Theron; una cara bonita y un cuerpo de modelo que no dan para nada con el personaje. Una concesión a Hollywood. Una sub-historia que distrae y no agrega nada.
publicado por Jorge el 14 abril, 2008

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.