Una película emotiva, llena de vitalidad, cuyos personajes son un encanto. Una historia que llega a lo más hondo del corazón y un hallazgo para la vista y el oído. Una película para no olvidar.

★★★★☆ Muy Buena

Once

Elprimerhombre ha visto Once, de John Carney, una historia de amor que emociona por su ternura, por sus humildes personajes y, sobre todo, por la encantadora pareja protagonista que sorprende por su increíble naturalidad ante la cámara y por componer bellas canciones que transmiten todo lo que sienten, llegando a poner la carne de gallina al espectador.

 

La historia es bien sencilla y conocida por todos: chico conoce a chica. Pero en esta película se unen otros matices de forma original. Él (Glen Hansard) toca la guitarra en la calle, después de estar trabajando en el taller de su padre arreglando aspiradoras y una noche le aplaude una joven (Marketa Irglova) con la que empieza a conversar. Cuando ella descubre que él arregla aspiradoras, le pide si puede llevar la suya para que se la mire y él acepta. Al día siguiente ella acude al mismo sitio con su aspiradora. A partir de aquí empieza la magia de la película.

 

La conexión entre los dos actores es excepcional y para el espectador es muy gratificante la sensación de buen rollo que hay entre ellos. Aunque tampoco hay que olvidar a los demás personajes, como el padre de él, que aunque sólo aparezca en cuatro escenas la construcción de su personaje es perfecta.

 

Todas las escenas van sucediendo con cierta naturalidad, salvo quizá el recuerdo que tiene él de su exnovia al principio un poco típico (aunque también es verdad que sus canciones imprimen esa sensación de pérdida). Y la dirección está bien pensada, con cámara en mano, con algunas escenas que recuerdan a la cámara oculta (como la primera secuencia), quizá para poder expresar mejor esa sensación de espontaneidad cercana a la realidad, recordando a un documental.

 

Glen Hansard es músico de profesión y líder del grupo The Frames y a pesar de no ser actor profesional hace una actuación espléndida, junto con la de Marketa Irglova, una chica checoslovaca de 17 años que había tocado el piano en algunas de sus actuaciones, siendo este un síntoma de su formidable compenetración. John Carney había sido bajista de su grupo y son muy amigos, lo que facilitó el trabajo. Siempre habían querido hacer un proyecto juntos para el Cine y se metieron de lleno en esta historia. Lo curioso es que al principio habían pensado en una chica de 35 años que tocara el piano y supiera actuar, pero al final cuando Carney oyó tocar a Irglova le dio el papel. Hay que destacar que casi todas las letras están escritas por Hansard, pero la canción “Falling Slowly”, que ganó el Oscar, fue escrita por él e Irglova, y ella misma escribió tres canciones más, como la preciosa “If you want me”.

 

En definitiva, una película emotiva, llena de vitalidad, cuyos personajes son un encanto. Una historia que llega a lo más hondo del corazón y un hallazgo para la vista y el oído. Una película para no olvidar.

 

Un saludo!

publicado por elprimerhombre el 16 abril, 2008

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