Una trama que se convierte en toda una paranoia, plagada de pistas falsas, posibles sospechosos y algun momento que permite adivinar quien está detrás del cotarro mucho antes que llegue el final.

★★☆☆☆ Mediocre

88 Minutos

Iré directo al grano. 88 minutos es más un producto para ver cómodamente desde el sillón de casa que en el cine. A no ser que uno sea un incondicional de Al Pacino. Y no es que este thriller mala del todo, cuenta con una idea y algunos momentos que enganchan, pero no ofrece tampoco mayores virtudes. Y sobre todo, ¡y como no! acaba naufragando en su tramo final, con la resolución del caso y los acontecimientos.

En esta ocasión, Al Pacino no interpreta ni a un detective ni a un mafioso, sino al Dr. Jack Gramm, un profesor de universidad experto en psiquiatría forense. O más bien una especie de crack para reconocer a psicópatas de esos de la peor calaña que, en su nula distinción de la linea que separa el bien del mal, no sólo son unos sociópatas de cuidado, también les va lo de cometer horribles asesinatos en serie, de aquellos que cuanto más tiempo se ensañan con la víctima, y más indefensa esté, mejor que mejor.

El mismo Dr. Grann vivió una traumatizante experiencia en el pasado que se relaciona con el tiempo que indica la película. Unos minutos que serán los que también le concederá un misterioso personaje antes de acabar con su vida. El plazo de tiempo del que dispone le irá siendo recordado a través de llamadas a su móvil y distintos mensajes que le irán llegando en el momento más imprevisto.

El protagonista tiene a su sospechoso. El único problema es que éste se encuentra en chirona viendo transcurrir también los últimos minutos que le quedan antes de ser conducido al corredor de la muerte.

El sujeto en cuestión fue culpado de unos asesinatos en serie de mujeres. Y lo hizo siguiendo una metodología calcada a los que su futuro verdugo está poniendo en práctica en la actualidad. Así, y pese a que el Dr. Gramm no ofrece dudas sobre la implicación del condenado en los asesinatos anteriores, las autoridades sí que empiezan a cuestionarse su culpabilidad.

Al igual que Al Pacino en la realidad, su personaje tampoco se ha casado nunca. Es un mujeriego incorregible, y una mente brillante de la deducción. De los que siempre parece operar e ir a su manera. Con las incómodas llamadas, Gramm empezará a sospechar de todos aquellos que le rodean, ex amantes, secretarias, policias o sus propios alumnos. Un hecho que Jon Avnet, en su enfática dirección propensa al subrayado, se encarga de manifestar en cada secuencia, con primeros planos de todos ellos de lo más suspicaces.

En el apartado de interpretaciones, y sin que nadie le haga sombra a la estrella absoluta de la función, encontramos por ejemplo a una Deborah Kara Unger, que nos recuerda lo mal aprovechada que ha estado en el cine. Y entre el resto de elenco de personajes/sospechosos destaca la presencia de Alicia Witt, como Kim, una de sus alumnas.

Una trama que se convierte, en definitiva, en toda una paranoia, plagada de pistas falsas, posibles sospechosos y algun momento que permite adivinar quien está detrás del cotarro mucho antes que llegue el final. De paso, 88 minutos nos sirve para recordar que Jon Avnet y Al Pacino volverán a repetir juntos en Righteous Kill, que reunirá por segunda vez al actor neoyorquino con otro paisano suyo, ese también monstruo de la interpretación que es Robert de Niro.

publicado por Carles el 3 mayo, 2008

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