Sólo es recomendable como cinta de entretenimiento sin pretensiones. Quizá a muchos les valga, pero otros aún acudimos a las salas con la esperanza de que nos sorprendan y sin conformarnos con el resultado ya previsto.

★★★☆☆ Buena

Iron Man

Hasta ahora, la Marvel había preferido jugar un papel subalterno en la parte creativa de las diversas adaptaciones cinematográficas de sus principales héroes. Se limitaba a tarifar los derechos de sus historietas a las gentes del cine y a incluir su nombre, como sello de calidad, en las múltiples cintas de origen comiquero estrenadas en los últimos tiempos.

Con Iron Man se rompe por vez primera esta premisa y los dueños de este emporio del cómic han decidido capitanear el proyecto financiándolo como productores ejecutivos y estrenando, para la ocasión, la firma Marvel Studios. Y no parece que ésta vaya a ser una excepción a la que hasta ahora venía siendo una norma, sino la nueva ruta que emprenda la compañía en su fuerte apuesta por lo audiovisual en la industria del entretenimiento. De modo que ésta es la primera pieza de otras muchas, dada la larga lista de venideros filmes que la Marvel tiene planeado lanzar (Deathlok, El Increíble Hulk, Magneto, Luke Cage o Doctor Strange, entre otrao).

Para los amantes de las viñetas, ésta puede ser una buena noticia si pensamos que la Marvel siempre tratará con más esmero y cariño a sus criaturas que cualquier otra ‘major’ hollywoodiense. Pero también, por otro lado, los cinéfilos pueden recelar de una estrategia que podría sacrificar la originalidad y creatividad de cada entrega para favorecer la producción de películas en serie y con formato estandarizado.

Mientras se confirma una u otra tendencia, o ninguna de las dos, sí podemos valorar esta primera cinta de Marvel Studios. Iron Man ofrece las virtudes y defectos habituales de filmes similares: está bien hecho técnicamente, no aburre, pese a alguna laguna en su ritmo, pero tampoco sorprende ni aporta nada radicalmente distinto a adaptaciones de superhéroes recientes (Spiderman 3, Superman Returns o Los 4 Fantásticos). Por tanto, ni sorprende ni arriesga. Se sabe como el núcleo de un gran negocio del que dimanarán otros ingresos, por la vía del merchandising, tan o más lucrativos que la propia explotación del producto cinematográfico.

Los actores implicados se muestran relajados en pantalla, conscientes de que no serán juzgados severamente por participar en un proyecto del que sacarán unos cuantos milloncejos casi sin despeinarse. El dinero fácil, con los llamados ‘papeles alimenticios’, nunca ha sido muy censurado siempre que los intérpretes terminen por volver al redil de las obras con afán más artístico. Por eso, Robert Downey Jr., Jeff Bridges, Gwyneth Paltrow o Terrence Howard, intérpretes de talento más que acreditado en filmes previos, cumplen con oficio y se limitan a ejercer de pulcros profesionales.

El guión tampoco es un dechado de originalidad. Muy parecido al de otras adaptaciones comiqueras, ejerce dignamente de prólogo inicial para futuras secuelas, aunque vuelve a caer en los pecadillos habituales, como los chistes sin gracia o la inclusión de pobres ‘affaires’ románticos de los que bien se podría prescindir. Que la parte técnica esté bien resuelta ya no es noticia en la era de los efectos digitales. Por tanto, Iron Man sólo es recomendable como cinta de entretenimiento sin pretensiones. Quizá a muchos les valga, pero otros aún acudimos a las salas con la esperanza de que nos sorprendan y sin conformarnos con el resultado ya previsto. Ojala Christopher Nolan siga alimentando esta esperanza con El cabellero oscuro, su segunda entrega de Batman.

Lo mejor: Su cuidada estética y su entretenido ritmo.
Lo peor: Que es más de lo mismo en lo que a cintas basadas en superhéroes se refiere.
publicado por Matías Cobo el 5 mayo, 2008

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