Iron Man es una película que está pensada más para la taquilla y para entretener que para ser recordada como una gran película, pero lo hace con una solvencia que ya quisieran muchas otras.

★★★☆☆ Buena

Iron Man

Quién se atreve a llevar a la pantalla grande a un superheróe de comic debe decidir entre hacer una película fiel a los guiones para papel o adaptar el personaje a la actualidad y construir la historia con un lenguaje más cinematográfico. Está claro que, con los millones que se mueven en estas producciones, la apuesta segura es la segunda, haciendo buena la máxima de que es mejor hacer una buena taquilla que te reconozcan como la mejor película del año.  El riesgo es que en la puesta al día del personaje, todo la magia que tenía en el papel puede perderse en el proceso, acabando con una producción que aburre a las ovejas y lo mejor que tiene que ofrecer son los efectos especiales (véase Los Cuatro Fantásticos).

Afortunadamente, con Iron Man han sabido dar con el punto justo entre una película espectacular y entretenida, y unos personajes que, sin ser Brando en El Padrino, son algo más que resultones. En especial, hay que destacar el Tony Stark que hace Robert Downey Jr, que parece que hicieron el personaje pensando en él. Y ya veremos cuando en la segunda entrega empiecen los problemas de Tony con la bebida, entonces es cuando lo va a bordar…

De hecho, la película funciona sorprendemente bien teniendo en cuenta que el director viene de firmar obras tan inclasificables como Elf y Zathura. Es posible que el hecho de que dos de los guionistas lo fueran también de Días de los Hombres explique que no flojee demasiado la trama, algo bastante común en las películas de superhéroes. Como siempre, el arranque es lo mejor que tiene Iron Man y mantiene al espectador enganchado durante un buen rato. Después la película divaga durante bastante tiempo con la mágica transformación moral del protagonista (tiempo suficiente para que Gwyneth Paltrow luzca a su Pepper Potts, que seguro hará las delicias de los más frikis), hasta llegar a un final un tanto precipitado y anodino, que no salva ni las tablas de Jeff Bridges, en el pellejo del malo de turno.

Aunque los efectos digitales están omnipresentes en la película, no son los protagonistas y se agradecen las dos o tres escenas escenas en las que podemos ver a Tony con su brillante armadura en acción. La relación con Potts aporta algo de picante a la historia, pero no pasa de un tonteo propio de quiceañeros. Lo cierto es que al final Tony Stark no es tan fiero como quisiéramos y se nota que abarcar el mayor sector de público posible era una de las prioridades. Y es que la transformación desde señor de la guerra hasta hippy pacifista es algo difícil de tragar.

En resumen, Iron Man es correcta y entretenida, pese a llegar a las dos horas de metraje. Robert Downey Jr es el actor perfecto para hacer de Tony Stark y buena parte del éxito de la película se basa en eso. En fin, que no estamos ante una candidata al León de Oro, pero ni falta que hace, ya que su única pretensión en entretener y eso lo hace con solvencia.

Lo mejor: El arranque de la película. Robert Downey Jr es Tony Stark.
Lo peor: Pese a todo, hubiera preferido un Tony Stark mucho más agresivo. Como en todas las primeras películas de superhéroes, lo que viene después de la presentación del personaje no vale demasiado.

publicado por Taliesin el 9 mayo, 2008
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