muchocine opiniones de cinedesde 2005

No se puede hablar de una buena película pero ha conseguido algo muy difícil en estos días, que yo me ría a carcajadas en una sala de cine, y eso en estos tiempos que corren, hay que agradecerlo.

★★☆☆☆ Mediocre

Fuera de Carta

A estas alturas pienso que ya no hay que hablar del cine español como se ha hecho de aquí para atrás, y es que gracias a directores como Alex de la Iglesia, Balagueró, Bayona, Fresnadillo, Fesser, Amenábar y, afortunadamente, un largo etcétera, el cine patrio ha dejado atrás esa imagen casposa que da vergüenza ajena, aunque todavía esto último está tan arraigado en nuestras arcaicas mentes, que no somos capaces de reconocerlo, o al menos, de arriesgarnos a pagar una entrada para ver cine cañí.

Aunque ya seamos capaces de hacer cine de género, como los endiosados yankis, aun nos queda ese regustillo a tortilla de patatas con cebolla que es nuestra comedia, repleta de tópicos, chistes zafios, y tramas más simples que el mecanismo de un botijo. Tranquilos, no haré sangre a "Fuera de carta", no diré que como muestra un botón de esto último, pero que roza el límite, eso no hay quien lo niegue.

"Fuera de carta" nos cuenta, a ritmo de comedia locaza, como un cocinero de la cursi nouvelle cuisine, gobierna su restaurante con ritmo frenético, manteniendo en constante histeria a todos sus empleados, que sueña con poseer una estrella Michelín, que le reportará gran notoriedad entre sus congéneres, todo marcha bien, hasta que su pasado le alcanza, de cuando era un hombre casado, padre de dos hijos, a los que un día abandonó al salir del armario.

Esta comedia, protagonizada por Javier Cámara, y al cual acompaña gente como el eterno portero Fernando Tejero, está rodeada de todos los tópicos que puede tener una comedia sin complejos, protagonizada por un gay y con un guión repleto de chistes que no hacen más que redundar en las tendencias sexuales de dicho protagonista.

Unos diálogos que a veces se pasan de zafios y que en más de una ocasión pensamos lo brutos que son, eso sí, no seamos hipócritas, eso lo decimos entre carcajada y carcajada, por que para qué negar nuestros instintos?, por muy previsibles o manidos que sean estos chistes, nos siguen haciendo gracia, y ya no por la originalidad, si no por que no esperamos que los personajes digan lo que pensamos, y repetimos hasta la saciedad en situaciones semejantes.

Javier Cámara está espléndido en un papel que no se toma nada en serio, y del cual disfruta dando rienda suelta a su sentido del humor e ironía propia. Fernando Tejero está demasiado encasillado en su papel de portero feo gracioso, y de ahí no pasa, lo siento por él, pero o cambia pronto de registro y nos sorprende con un papel dramático como hizo Javier en "Hable con ella", y por el cual ya le respetamos, o pronto sólo diremos de él "sí hombre, aquel graciosillo que salía en lo del bloque… "  

He de destacar la labor de Chus Lampreave, lo siento, sé que hace de madre típica de pueblo por enésima vez, y más de Javier Cámara, -que en una entrevista dijo que su verdadera madre ya está cabreada-, pero es que lo hace tan bien, me parece tan entrañable, me encanta. Cosa que no puedo decir de Luís Varela, no me convence el personaje que interpreta, de padre homófobo del protagonista, (será por que no soporto "Camera Café") que por cierto, tendremos el gusto de conocer en el próximo festival de Islantilla, al que se le homenajea, y al que miembros de este equipo nos acercaremos.

La trama flaquea sobre todo en esa relación que tiene el cocinero con su hijo, un chico que de repente pasa de sentir odio por su padre al amor, como de nuevo al odio más visceral, y ese cambio de actitud sólo por alguna frase pastelera, no sé, nada creíble, pero bueno, se trata de una comedia ligera.

Nacho García Velilla no ha descubierto el paradigma de la comedia española, pero ha conseguido una comedia fresca, divertida y desenfada sin pretensiones. Consigue lo que pretende, que pasemos un buen rato, nos olvidemos del euribor, el precio del arroz y del gasoil por poco más de hora y media. Y aunque no se puede hablar de una buena película y no persistirá mucho en nuestros saturados cerebros, puedo decir que me ha gustado y ha conseguido algo muy difícil en estos días, que yo me ría a carcajadas en una sala de cine, y eso en estos tiempos que corren, hay que agradecerlo.

Lo mejor: Javier Cámara.
Lo peor: Momentos dramáticos padre-hijo.
publicado por JJ Caballero el 11 mayo, 2008

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