Creo que si Eisenstein o Kuleshov levantaran la cabeza se quedarían alucinados con Speed Racer mucho más que con ninguna otra película reciente.

★★★★☆ Muy Buena

Speed Racer

Creo que si Eisenstein o Kuleshov levantaran la cabeza se quedarían alucinados con Speed Racer mucho más que con ninguna otra película reciente. Todos los hallazgos de Speed Racer son visuales, y sobre todo, son de montaje. La intención de los Wachowski era abarrotar la pantalla de recursos expresivos. Para mostrar los sentimientos y recuerdos de los personajes, utilizan el trozo de pantalla que queda libre. La pantalla de los Wachowski se convierte en algo distinto a lo acostumbrado, se convierte en un lienzo protéico, una página de tebeo, una pantalla de ordenador cuajada de iconos. Para los creadores de Speed Racer, la pantalla abandona su función tradicional, la de representar el espacio físico de los personajes y da un salto hacia otro plano, el de representar dimensiones intelectuales y emocionales.

Speed Racer es una de las películas más imaginadas que he visto en mi vida; con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva. Difícil encontrar algo tan poco natural como esas cortinillas y esos circuitos de vértigo. Difícil encontrar semejante libertad de un cineasta con su cámara.

Me parece injusta la acusación de que carece de argumento. Lo hay, y es bueno, pero no hay en él ninguna apuesta. Es una historia de David contra Goliat que hemos oído muchas veces. Los buenos son la familia que come tortitas en la cocina, los malos picotean en un buffet millonario; los buenos creen en sus sentimientos y en el esfuerzo individual, los malos cotizan en bolsa.
publicado por Jose Contreras el 15 mayo, 2008

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