Harry Potter y el Misterio del Príncipe

A pesar de ser la sexta entrega esta parece retomar mejor ritmo, densidad y consistencia perdida  con el tiempo rebrotando gracias al sentido de puente hacia la esperada última parte que de seguro atraerán aún más público. Al parecer el hecho de este inminente final le dió más fuerza al equipo y grupo de actores que están formidables. Personalmente creo que la tercera entrega dirigida por Alfonso Cuarón “El prisionero de Azkabán” se erigía como las más sólida pero al ver esta última de David Yates sin duda alguna le esta peleando el cetro directamente. El cine estaba abarrotado de público de todas las edades, síntoma que a pesar de los extenso y pausado de las entregas el interés sigue latente y ya no habrá mas estiramiento de la historia  sino que directamente a los enfrentamientos finales, esperemos que si.   Las locaciones utilizadas por la producción están magnificas. Hay una fantástica fotografía, dirección de arte y acertada banda sonora se complementan con mucha sabiduría generando un ambiente bastante denso y cargado de nervio por momentos. Hay sorprendentes efectos especiales como siempre ha sido la tónica pero esta vez no se utilizan para capturar momentos de fantasía sino para dotar a la realización de un sentido de oscuridad necesario.  Es muy elogiosa la interpretación del siempre solvente Alan Rickman y la aparición de Helena Bonham Carter, la esposa de Tim Burton, que entrega mucho magnetismo hipnotizando con su gran comedido. Otro personaje donde descansa mucho es Jim Broadbent que interpreta de gran manera a este excéntrico profesor clave en el desarrollo de la cinta. El trío de los ahora adolescentes estan en lo suyo pero sin brillar como los anteriores. La edad de los protagonistas también permite otorgarle a esta parte de una cierta revolución de hormonas donde todos los chicos y chicas miran el sexo opuesto con algo más de amistad, lo que genera ciertas complicaciones y los distrae por momentos de lo que realmente importa por esos días en  Hogwarts y por cierto estira demasiado el trasfondo y sentido de la cinta.  El relación a la trama Voldemort se asoma sobre los mundos muggle y mágico, y Hogwatrs que tampoco es ya un lugar seguro.  Harry sospecha que los peligros están demasiado cercanos, pero el viejo de  Dumbledore está más preocupado por prepararlo para el desenlace final ya que sabe que es inminente. Maestro y aprendiz emprenderán juntos la detectivesca búsqueda de la  llave que les permita abrir las defensas del oscuro Voldemort y para este fin, Dumbledore recluta a su viejo amigo y sabio colega, el bien conectado y refinado profesor Horace que al parecer sería el hombre clave  por la información vital que sus mente guarda. Mientras tanto, los estudiantes se encuentran bajo el ataque de hormonas.  Potter ya no dudará mas de si es elegido, ya no tiene tiempo de cuestionamientos, asume dicha responsabilidad  de ser distinto ya no cuestionando ello, se le ve más seguro como el famosos espía Bond, ahora harry pareciera que toma prestada dicha seguridad presentándose “Mi nombre es Potter, Harry Potter”. Lo que esta por venir al menos con esta buena entrega abre esperanzas de un gran remate final efectivo, divertido y de impacto visual como lo ha sabido mantener con los altibajos propios toda la saga donde cada realizador dotó su respectiva cinta de lo necesario para recrear el mundo de J.K. Rowling que pronto llega a su fin.
publicado por David Lizana el 19 julio, 2009

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